en el mundo arrasado; vertiente de la extrema melancolía
y del coraje y de la velocidad y del miedo.
Dueño de la ciudad, de su memoria blanda
y de la madrugada hambrienta y sin sentimientos
y de la suprema cordura de los vagos.
Cómplices de los encuentros,
de la grappa que nos hizo hablar,
loco de la noche, despreocupado amigo del alba, señor
de los tristes.

De Fransisco Urondo.