jueves, octubre 28, 2010

Aseveraciones lógico-políticas

De José Pablo Feinmann (Página 12. 26/10/10)

1. Néstor Kirchner no era Perón. 1.1. Perón dejó como sucesores a una Presidenta inepta y a un criminal paranoico. 1.2. Néstor Kirchner compartió su vida y deslizó la presidencia en manos de un valioso cuadro político, de una mujer fogueada y hecha en la gran política. De una mujer de excepcional inteligencia. Se me perdonará esto: pero estudié la carrera de Filosofía y ahí recibí mi título. Dediqué mi vida a la filosofía y a la literatura. Sé cuándo alguien sabe pensar. Ningún presidente de la historia argentina pensó con el rigor y la inteligencia de Cristina Fernández.

2. Perón, al regresar, dedicó sus mayores afanes a perseguir y aniquilar a los jóvenes del peronismo, armados o no. Evidentemente el padre Mugica, asesinado por Rodolfo Almirón de la Triple A, organización construida a la vista (aprobatoria) de Perón, no era un hombre armado ni clandestino. (Menos aún lo mataron los Montoneros, como dicen algunos pérfidos que buscan aliviar las culpas de la Triple A. ¡Valiente tarea, qué cercanos se sentirán a ella!) Tampoco lo era Enrique Grynberg, que manejaba un Ateneo en Saavedra. A Kirchner la muerte lo sorprende en pleno diálogo con la juventud. En plena construcción de una de las cosas que hoy más necesita el justicialismo: la construcción de la militancia territorial. 2.1. Cuando murió Perón, el establishment se asustó, y mucho. Porque el tercer Perón era un guerrero del establishment que, para beneficio y alegría de ese sector con el que tan bien negoció, le estaba haciendo la tarea sucia. 2.2. Con Néstor Kirchner, buena parte del establishment y las clases altas y las clases medias altas festejan jubilosos. Hubo censistas que ya hoy llegaron a casas que estaban con las puertas abiertas y festejando. En muchos hogares, hoy, ya hoy, con el cadáver del ex presidente aún tibio, se festejó con champagne. 2.3. Seguramente también en muchas editoriales. Se podrían dar nombres, pero no es el momento y –además– todos los conocen.

3. El vicepresidente de Perón era su esposa, sumisa, a él y al monje umbandista Daniel, asesinos ambos. La sucesora y compañera de vida de Kirchner es Cristina Fernández. Su vicepresidente es un traidor y ayer le añadió a la traición la mentira, que son hermanas de sangre, que van juntas porque traicionar es mentir y gravemente. Tuvo ayer el exasperado caradurismo de decir que había muerto un gran presidente. ¿Por qué le clavaste un cuchillo en la espalda al proyecto de un gran presidente, Cobos? ¿También esa crueldad, esa torpeza, esa traición al país le hiciste? 3.1. Cristina Fernández es de esos seres humanos que se agrandan ante la adversidad. La verán llorar. ¿Cómo no va a llorar al compañero de una vida? Y como una mujer. O como cualquiera. Cualquier ser sensible lloraría en una circunstancia semejante. Yo, ni lo duden. Lágrimas lacerantes. Pero Cristina es notoriamente fuerte. La desdicha le dará poder. La desdicha la hará todavía más dura en la lucha. No festejen tanto, señores. Acaso ni sospechen lo que tendrán que enfrentar de aquí en más. Por otra parte, si Cristina (se decía insistentemente) carecía de carisma, conseguía adhesiones por su inteligencia pero no por su ternura o por su feminidad o lo que sea. (No creo en esto, pero aceptémoslo.) Ahora, el pueblo verá en ella a la mujer que se quedó sin su hombre. A la mujer sola. A la que sola se las tiene que arreglar. A la que hay que seguir, querer y respaldar para que el país conserve su rumbo. “No se nos puede quebrar”, dirán muchos. “Pobre, qué mala suerte. Perder a un marido tan joven. Tan necesario para ella. Un marido al que tanto quería.” Lloverán las flores y las adhesiones emocionales. Pero hay que transformarlas en militancia. 3.2. Hoy, más que nunca, la militancia juvenil tiene un papel esencial. Al que aparezca con alguna teoría que recuerde a la lucha armada y al foco insurreccional de los ’70 échenlo a patadas. Esas posiciones llevaron a la muerte a una generación entera de militantes a lo largo y a lo ancho de América latina. La lucha militante (la única) es de superficie, de cara al sol, como quería morir José Martí y también como quería vivir y vivió (era porque sabía la belleza de vivir de cara al sol que así quería morir). De cara al sol significa: nada de clandestinidad, nada de armas, se triunfa cuando se transforma el número en fuerza, pero no en fuerza armada. En fuerza militante, territorial, cuando se habla con la gente, cuando hay un proyecto para ser comunicado, un proyecto que convenza al militante y le dé fuerzas para convencer a los demás. Lo esencial del proyecto sigue siendo: la unidad de América latina (el Mercosur, no el ALCA). El fortalecimiento del Estado para que defienda a los débiles ante la voracidad de los monopolios. La diseminación de lo mediático. Lo que significa –tanto aquí como en Estados Unidos y en cualquier país que luche por la democracia de la información– muchas voces que hablen, que tomen la palabra, que informen diferenciadamente si es necesario de la uniformización de la palabra de la unicidad monopólica, que informa desde una sola verdad, la propia. O sea, no informa. Difunde sus intereses. El Banco Central para los intereses argentinos. Orgullo y poder y ni un atisbo de sometimiento ante el FMI y cualquier entidad de la prepotente banca extranjera que busque utilizar al país en la timba de sus intereses. Diálogo a fondo con todos los que quieran dialogar. Unidad nacional en medio de la diversidad. Que esa diversidad no se transforme en antagonismo. O, al menos, que exprese el razonable disenso de la democracia. Basta de odios. Basta de libracos difamatorios. Basta de tapas insultantes. Respeto de las Madres y a las Abuelas de la Plaza de Mayo, que nadie más tenga la inmoralidad de siquiera sugerir que una mujer como Estela de Carlotto (que recuperó para la vida verdadera 102 nietos apropiados por el poder desaparecedor) sea tildada desde una revista hipercomercial de hacer lobby para ganarse el Premio Nobel. Esa es una mentira y una falta de respeto. ¿Rescataron ustedes 102 niños? ¿Qué hicieron ustedes además de querer vender revistas a cualquier precio, aun al precio vil de injuriar a las Abuelas de Plaza de Mayo y a Estela de Carlotto? 3.3. Cristina Fernández no queda sola. Tiene a su alrededor cuadros de gran valía. De gran inteligencia. Voy a dar algunos (sólo algunos nombres): Juan Manuel Abal Medina (h), Marcos Zanini (¡vamos, negro!, ¡respalde a la Presidenta con todo lo que usted tiene y sabe: lucidez política amasada a lo largo de años y polenta), Daniel Filmus, brillante intelectual, Aníbal Fernández, el político jauretchiano: nadie desde Jauretche usaba el humor en la política como él lo hace (y no me vengan con los chismes de letrina de lo que fue o lo que no fue: los hombres, en esta Argentina dramática, importan por lo que son y por lo que hoy están dispuestos a hacer). Y muchos más. Y todos los pibes, que cada vez son más. Y que –contrariamente a lo que les ocurría a los jóvenes desde el ’80 hasta el 2000– hoy le encuentran un sentido a su vida en la militancia, en la política.

4. Todo esto y más también tiene usted, Presidenta, para gobernar este país y llevarlo a buen puerto. No es poco. Eso, unido a su talento, a su fortaleza duplicada por la mala mano que Dios (que, de argentino, disculpen, pero: nada) otra vez nos ha dado, le otorgará a los que ya la apoyaban y a los que de aquí en más verán que apoyarla es la única salida para el país y que, por otra parte, usted lo merece, la decisión de estar a su lado, en esta hora amarga pero también en esta impecable coyuntura en que los bravos, los que no bajan los brazos, los que no se dejan vencer por las adversidades que el destino siempre trae, duplicarán sus fuerzas para tratar, al menos, de estar a la altura de las suyas.

miércoles, octubre 27, 2010

Devuelvan la pelota estará unos días de luto.

Un abrazo

miércoles, octubre 20, 2010

El mejor del mundo

Cuando era chico el universo empezaba y terminaba en el barrio. No había mucha televisión por aquellos tiempos y las novedades circulaban en la cola del almacén o en la parada del colectivo.
Jugábamos a la pelota todo el día y en aquel entonces el mejor jugador de nuestro mundo era el Negro Franco.
Maradona, además de ser mejor que Pelé por frase aprendida, era una leyenda. Un jugador en la boca de los viejos. Una foto en el álbum de figuritas o el relato de un gol grandioso. Pero al Diego no lo podíamos ver nunca. En cambio el negro… el negro regaba las canchas con gambetas imposibles y goles mágicos. Las hacía todas: tiraba el centro y metía el gol de cabeza.
Aparecía de la nada, saltaba una tapia, caía en la cancha y se ponía a jugar con nosotros. Nos trataba a todos por el nombre y a los más chicos nos enseñaba a jugar. Íbamos todos detrás de él, esperando que nos salpicara con algo de su magia.
El negro jugaba en las inferiores de Racing de Nueva Italia y era nuestro ídolo. La esperanza asegurada para los que lo conocíamos.
Imaginábamos un futuro de gloria para él, una trayectoria intachable. Lo creímos en la selección, tirando paredes con los grandes, haciendo los mismos goles que en el potrero de la esquina. Si el negro llegaba, llegábamos todos. Toda la cuadra.
Sin que nos diéramos cuenta, el negro, de a poco, dejó de aparecer por detrás de la tapia. Un día lo vi sentado en una esquina con sus amigos. Estaba desparramado en una verja, riéndose bien fuerte, con un cartón de vino tinto en la mano.
No lo podía creer: un jugador de la selección argentina no podía tomar vino. En la selección en la que él era la estrella.

Qué temprano que se hace tarde a veces…

El negro franco es la patria de mi país. Y el mejor jugador del mundo, del barrio universo de casi todos los tiempos.
Es que de chico, uno va por ahí, por allá y por acá. Nombrando las cosas, bautizando las esquinas, fundando cada centímetro de calle. Todo es nuevo o a punto de conocer. De a poco vas guardando anécdotas y experiencias en los bolsillos junto con el paquete de figuritas, un billete de un austral, un chicle ya sin gusto y un tornillo encontrado en el suelo (Viejo consejo del abuelo).
Al medio, medio que nos olvidamos y dejamos al barrio en banda. Corremos una pelota incierta, un pase en profundidad que difícilmente podremos alcanzar. Pagamos, quizás, la experiencia de un futuro con más claridad.
Finalmente, de viejo, el barrio se vuelve la frontera de espacio y tiempo. Y de vuelta el universo. Metiendo las manos en los mismos bolsillos, buscando encontrar las casas, los almacenes, los baldíos y la cancha de fútbol que ya no está.

Ahora, cierro los ojos, trato de escuchar los sonidos. El griterío de los chicos que fuimos.
A veces, por las noches, se escucha el pique de una pelota.
Tranquilo, es el negro franco haciendo jueguitos.

jueves, octubre 14, 2010

.................

no pasa nada con este blog................

jueves, septiembre 16, 2010

Al día de hoy

Pa Barnes



Hoy siento pocas ganas de leer.
Hoy siento ganas de contar.
Hoy siento pocas ganas de escribir.
Hoy siento ganas de decir.

Hoy las tengo esquivas
las palabras.
Hoy tengo esquivas las obligaciones, las urgencias, las sentencias
poéticas o no,
del tema de la semana
como si un tema fuese de la semana
o la semana fuese el tema.

Hoy no consigo dar dos pasos seguidos
entonces tiro la piedra
rayuela
mi rumbo azaroso
mi juego
mis posibles destinos
mi forma de divertirme
mi forma de excusarme
por los caminos que elijo no elegir
mi forma, como dije
mi juego
la piedra que alzo en el camino.

Hoy prefiero mirar la calle
que cerrar los ojos e imaginarla.
Hoy me mojo en cueros
de tanta sequía, de tanta histeria, del calor de la ciudad
de la sensación térmica que estalla
que parece que arde
que ardimos
y en la tele dale que dale
que si no… te quemás, que estás a punto, que cuidado, que estalla,
estalla
Y dormir
Y despertar
Para volver a estallar
aunque sea la sensación inflada de los que no paran de soplar el fuego.

Hoy
Bolsillos en las manos
Palabras en la lengua
En tu parlante, en mi voz
Trabajo
Violencia
Policía
Violencia
Comida
Violencia
Literatura
Violencia
Fútbol
Violencia
Latinoamérica
Violencia
Amor
Violencia
Justicia
Violencia
Violencia
Silencia

¿Callamos o hablamos?
¿Hablamos o gritamos?
¿Gritamos o escuchamos?
¿Escuchamos y gritamos?
¿Gritamos y nos conformamos?
¿Gritamos y hacemos?
¿Gritamos y destruimos?
¿Gritamos y proponemos?

¿Dónde apoyamos las suelas? ¿Adónde nos paramos? ¿De que lugar de la línea nos ponemos? ¿De qué lugar de la línea te ponés? ¿En qué bando de la delgada y pesada línea se ubican tus palabras cotidianas?


El dilema de tantos
de tantos que al pedo dicen, que al pedo estudian, que nada proponen, que de nada escriben,
que temen que todo,
que temen que todo pueda poner el guiño, girar un poco y cambiar algo, un poco, sólo un poco.
Temen, la condena, el archivo de las palabras, de lo que alguna vez quisieron decir. Temen quedarse sin el quincho, la quintita, la cuna, el lugar natural que les tocó.

Hoy siento pocas ganas de leer.
Hoy siento ganas de contar.
Hoy siento pocas ganas de escribir.
Hoy siento ganas de decir.

Vuelvo
como en una rotonda llena de hormigas
como un estribillo sin rima
como el palo que me pega
y aguardo
que el tiempo
que no vuelve
me de la posibilidad
de devolver.

martes, agosto 31, 2010

Las cosas de Barrio Las Flores VI

Residentes y visitantes se prestan las experiencias. En un dar y tomar se intercambian sus respectivos pasados en las veredas del barrio. Apoyan las espaldas en las verjas, reposeras, sillones o en el respaldar del aire y hablan. Intercambian sus lugares comunes acerca de las mujeres, de los hombres, el cuarteto, los autos, el tráfico, la presidente, Tinelli, Talleres, Belgrano, Instituto, Racing, Las Flores o San Lorenzo.

Parece que los Sánchez se van a ir de vacaciones a las sierras este año.

Al viejo de la esquina se le murió un perro. Sí, pobrecito, está destruido. Lo pisó un auto. Pobre. Encima que la mujer… Sí, cáncer. Y… estaba viejita. Pobre, Victor, pobre. Es que por esta calle pasan echando puta. Sí…

La Romina se ha recibido de enfermera ¿te enteraste? Le hubieras visto la cara a la madre. Orgullosa estaba…

Los de la esquina van al Sargento Cabral esta noche. Se juntan en el kiosco a chupar algo, después buscan a las minas y salen nomás.

Escuché que lo asaltaron al Daniel; sí, el de la verdulería. Eran dos. Quince años habrá tenido el más grande. Ya no se puede vivir…

¡Es un varón! ¡La Claudia tuvo un varoncito!

Las mujeres, las niñas adelantadas caminan con los pantalones ajustados. Atraen los pares de ojos, se llevan los silbidos y los piropos para su casa. En la soledad de sus habitaciones, tratan de entender todo lo que recibieron. Tienen edad de muñecas pero ya quieren jugar a la realidad. La doña barre la vereda por no llorar. Otras planchan, lavan, retan a los críos, se preocupan por todo, escriben el pizarrón con tiza, ven la novela, discuten la novela, sufren la novela, juegan a la novela. Juegan a la canasta, toman vino blanco, hacen el amor, culean, laburan, duermen y despiertan.

Los guasos atienden las despensas, patean una pelota en la plaza, andan en bici, se escavian en la esquina, aprietan con las guachas, hacen los deberes, pizzas y lomitos, lavan el fiat uno y el 147. Comparan celulares, se acomodan la gorrita, chorean zapatillas, manejan bondis, silban una de La Mona, van a la facultad, cambian el cuerito de la canilla, miran cualquier partido, escriben textos para radio, hacen el amor, culean, laburan, duermen y despiertan.

Acá pasan cosas. A ver, el tiempo pasa, eso es innegable. Se nota en los codos de las viejas, en las arrugas del Quique, en la pintura de las paredes, en los perros que ladran afónicos. Pasa. Transcurre. Al calendario no se lo puede detener. Las hojas se caen todos los días y la gente se acomoda como puede.
Pero el tiempo, o mejor dichos LOS tiempos van en otra velocidad. Es como que el barrio tiró el ancla en su tierra. El suelo, a veces blando como la arena, otras duro como la arcilla, juega con la barriada, estirando el paréntesis del tiempo.
¿¡Cómo les puedo explicar que acá todavía hay reposeras en las veredas?! Que los viejos de Ejército juegan al tejo en un pedacito de jardín. Que los vecinos me miran a los ojos y me saludan, levantan la mano o mueven la cabeza, me dicen "eh, qué hacé? Cómo andá?" Que a las compras las hacemos en René, o en Walter, o en Los Lentos, o en lo de la Estrella o en donde antes tenían la despensa Los Chicos. Que cuando caen dos gotas el barrio se inunda todo y hay que ver cómo sube el agua. Que los pendejos andan en bici y juegan a la pelota. Que esto no es un paraíso, no es lo ideal, no es un el sueño dorado de casi nadie. Es lo que es y con eso basta. Porque los falsos castillitos de naipes se derrumban con el primer estornudo.

Yo vine y me quedé.
Todavía no soy uno más pero sin dudas no soy uno menos.
No hay moraleja… la historia empieza y termina todos los días.

sábado, agosto 21, 2010

La fuerza de las evidencias

Y sí...
Domingo 20 de agosto.
Invierno.
Un sol precioso que nos permite el coraje de andar de mangas cortas.
Juega Belgrano de local.
El asado y el fernet aguardan su lugar en los estómagos...

Y sí... Es un día peronista...

lunes, julio 12, 2010

Ella

Ella lee, yo escribo.
El sol la pone contenta, la hace sonreír y con eso a mí me sobra.
Adentro de casa transcurre un tango. Me recuerda una época de películas, un estilo de vida. El bandoneón suena en el volumen justo y acompaña un mate recién cebado. Afuera vive el barrio. Bufanda al cuello, carrito de compras, escoba, cospel, bicicletas, pelota, la gente y sus cosas. Los perros trotan como siempre; para ellos no hubo viejos tiempos.
Le extiendo un mate, me dice que no, que ya me levanto yo. Me sonríe cuando me ve venir, me besa mucho, nos mostramos los dientes y vuelvo a las letras.
Ilumina todo, esta mujer ilumina todo.
Me devuelve el mate, me besa, me ama y todo vuelve a empezar.

martes, julio 06, 2010

Nota

Columna de opinión/color semanal que estoy escribiendo para el diario Comercio y Justicia. Esta fue la de ayer.
Abrazo.

No cuenten conmigo


En la frente no caben más arrugas. La palma de la mano sosteniendo una cabeza que da vueltas, que no lo puede creer, que no lo quiere creer. Quedar afuera, que no salga una, ligar cuatro golpes en la red, ver los festejos ajenos. No, esto no pasó; que el sueño siga, por favor que siga.
Ahí estamos todos preguntándonos qué carajo hacemos ahora, quién tiene la culpa, a quién vamos a castigar, qué vamos a hacer con tanto asado, con tanta alegría planificada, con tanto futuro feliz trunco. El fútbol en estas tierras es todo y es nada. Hoy quedamos con la amarga sensación de vacío. Hoy somos un puñado de nada en una historia que nos contó que éramos mucho. Lamentablemente el tiempo se nos pasa y se acumulan generación que heredan una serie de alegrías futbolísticas de las que muchos no fuimos parte. Una gran mayoría de la población jamás fue campeón, jamás vio al equipo patrio en una final, levantar la copa, sentirse único. Y como estas son cosas que pasan cada cuatro años la espera se torna insoportable.
Imagino el paisaje repetido de críticas. Más que críticas acusaciones, dedos señalando a diestra y siniestra y un coro de "yo les dije". La figura de Maradona, tan fácil para cargarla de culpas, recibirá munición gruesa. En este caso prefiero quedarme con las palabras de un Osvaldo Soriano que nunca muere, en aquel Mundial del ‘94: "Maradona es el gran relato de este país. Un gran relato que todavía no terminó. Nosotros estamos viéndolo ahora en la inmediatez. El tipo que tiraba balines a los periodistas hace tres meses, el que la estaba rompiendo y ahora quedó fuera del Mundial. Pero el problema no es sólo Maradona. Porque lo que le pasa al sujeto de nuestro amor no puede sernos ajeno. Por eso no cuenten conmigo para crucificar a Diego."
Los partidos son películas tensas, dramáticas, con inicio, nudo y desenlace. Argentina estuvo ajeno y peleado con las dos primeras partes y fue todo lo segundo. Ahora, a esperar el siguiente estreno.
Hasta la próxima. Abrazo de consuelo.


p.d: la nota salió con otro título. Hoy, luego de unos días, sentí que este era el título que me convencía.

lunes, junio 28, 2010

La concha de su madre

Me tiene podrido Brasil.
Son la mejor selección y la más puta.
Son un montón de jugadorazos detestables, llorones y cagones. Y el ícono de todo ese rejunte de mamitas es el putazo de Robinho. Cada roce parece ser un escopetazo al pecho. Se tiran como si la muerte los estuviera empujando. Ay, qué bronca que me da.
Me molesta verlos festejar.
Me molesta verlos ganar.
Me molesta el color de la camiseta.
Me molesta sus sonrisas.
Me mo-les-tan.

Eso.
Quería desquitarme mientras veo estos octavos de final entre Chile y Brasil.
Eso.
Abrazo.


Y encima los putos acaban de meter el tercero................. Con una contra de un guaso que se llama Ramires y un gol del hijo de re mil puta de Robinho.

miércoles, junio 23, 2010

Idolo



¡PA-LEEER-MOOOOOO / PA-LEEER-MOOOOOO!


viernes, junio 04, 2010

Cuento

Hace unos días terminé un cuento. Un cuento viejo, viejísimo. Hace más de un año puse la palabra fundacional. Escribí unas páginas. Lo dejé. Al mes lo agarré, escribí otras páginas y lo dejé Y ahí quedó, lleno de telarañas. Hoy, después de 10 meses, abrí el archivo respiré hondo y lo terminé.
Lo había abandonado porque pensaba que era una mierda. Ahora que lo terminé estoy contento pero sigo pensando que no está bueno. Que no me convence. Igual quería compartirlo pa ver que piensan. Así que mandaré por mail el texto a quien quiera así me da su crítica.
Un abrazo:



gringo

jueves, mayo 20, 2010

Las cosas de Barrio Las Flores V

René

Domingo de estos inviernos cordobeses, con sol y mangas cortas. El reloj descansaba sobre el mediodía y en la calle el olor a asado tumbaba las amarguras y despertaba los estómagos. Los autos en la calle, las familias visitando a las familias, las risitas, las guitarras, los gritos de alegría, que suben desde los patios y bajan a la vereda.
Yo, solo en casa. Cerca de las dos de la tarde agarro la bici y voy a visitar a mi familia del barrio: los guasos de la pizzería. Cargo un envase de cerveza en la mochila y me voy a lo de René a comprar la birra para no caer con las manos vacías.
Pedaleo los treinta segundos, las dos cuadras que me separan del almacén. En la heladera hay Quilmes (a priori mi primera elección), Brahma y Budweiser, en mi bolsillo $4.75. Pregunto los precios:
- La Quilmes está a $5.25 y la Brahma a $4.75.
- Dame la Brahma nomás.
René busca la más fría y yo, como para cumplir un ritual de charla de almacén, le comento que la otra vez compré en General Bustos, la Brahma a $3.25. Y ahí René empieza su historia, su parte en el asunto, su codo de amigo a amigo:
- Sí, yo voy a bajar los precios la semana que viene. Resulta que viene el preventista, el que me trae las cervezas y me dice "ojo que la cerveza va a aumentar". Entonces yo le digo que bueno, que me deje diez cajones. Ves vos lo que me hace después el hijo de puta, viene a la otra semana con carteles de precio sugerido y me dice que la cerveza va a bajar. ¡Qué guanacos que son estos culiados! Yo le dije que ni mierda voy a bajar el precio, que cuando se me terminen los diez cajones que compré más caros, después voy a bajar yo. ¿Podés creer lo que son estos tipos? Te vienen con el verso del aumento para venderte más y después te caen con otra.
Yo asiento con la cabeza y le digo algo como qué barbaridad. Con el envase lleno en la mano, saludo, agarro la bici y sigo.
Mientras, René nos transfiere a todos su pelea con Brahma y seguiremos pagando más caros los porrones. Habrá que esperar una semana más para beber cerveza a unas monedas más baratas. Igual, la anécdota provocó unas buenas risas entre los guasos de la pizzería. Y la vida es un poco más importante que cincuenta centavos. Por lo menos garpé las carcajadas y comí en familia.

domingo, mayo 02, 2010

Los locos archivos olvidados

Otro pedazo de cuento que nunca continué. Arranco este estracto de eso que jamás será concluido. A verrrr...



A Manuel Ituxberría, de chico le decían "manu". Hijo de dos anarquistas exagerados, manu creció en un suburbio de la ciudad, un barrio que se venía abajo junto con el país. Sus padres decidieron en un momento de éxtasis ideológico que no mandarían a su hijo a la escuela primaria, ya que el estado tiene como núcleo dominador del hombre a todo el aparato educativo. Y ellos no iban a dejar que los tentáculos de la represión le alienaran la cabeza a su pequeño con lógicas liberales, occidentales y cristianas.
Los vecinos advirtieron que manu deambulaba todo el día en la calle, y que sus pantalones estaban rotos y sucios. Tres viejas que se habían aburrido de barrer la vereda, consideraron que esto no podía ser, que el niño sufriría, que no es posible, que tiene que ir al colegio, que por favor alguien le parche esos pantalones al nene, que mi hijo no se va a juntar más con el tuyo. Los padres de manu escucharon todo el discurso de pseudo preocupación por el prójimo y los mandaron al carajo. "El chico va ser y hacer con su vida lo que le plazca". Con tajo en la cara y orgullo tirado al piso, las viejas se fueron hasta la policía a denunciar maltrato infantil, abuso de menores, falta de responsabilidad paterna, veredas sucias, y mal aspecto. Los canas, con tal de sacarse a las viejas de encima, hablaron con un juez de menores. Amenazaron a los anarquistas con quitarles a manu si no lo mandaban al colegio, cosían esos pantalones negros, y barrían la vereda. Manuel en un reformatorio hubiera sido un triunfo de la hegemonía que ostentaba el poder. Resignados, Manuel Ituxberría, empezó el primer grado a los ocho años de edad.
Manuel, igualmente, no corría con desventaja: ya sabía sumar, restar y hacer multiplicaciones simples. Desde los cuatro años había empezado a agarrar los libros. Recitaba en voz alta los "Anarquistas Expropiadores", de Osvaldo Bayer, para delirio de sus padres. El chico no entendía nada, pero el hábito de lectura se hizo cada día más intenso y profundo.
Cuando estaba en 3er grado le dijo a la señorita que era una mentirosa, que a los nenes no los trae ni una cigüeña de París, ni vienen en un repollo, ni nada de eso, que las relaciones sexuales entre el hombre y la mujer son algo hermoso, que le daba bronca escuchar semejantes mentiras de la boca de la que se supone es la que les tendría que enseñar la verdad, que no iba a venir más a clases hasta que las cosas no fueran claras, y que los compañeros merecían saber la verdad y no mentiras pintadas con crayones de colores. La Señorita Mirta Angioletti, llamó a la directora de inmediato. Ninguna de las dos oligofrénicas sabía qué carajo hacer con "este pendejo de mierda que nos está cagando la vida desde que entró al colegio". Llamar a los padres hubiera sido inútil. Hacerlo repetir de grado hubiera causado una mala impresión y un deterioro de la imagen del colegio; además, el pibe seguiría estando en el colegio. El problema (para las viejas) era que manu tenía excelentes notas, sus compañeros lo querían y lo respetaban (recordemos los años de más) y había logrado que varias Señoritas lo valoraran y hasta consiguió que algunas volvieran a los libros para capacitarse pedagógicamente: "cuando uno se dedica a la docencia tiene un arma fundamental en su poder, si esa arma cae en manos equivocadas, o se utiliza incorrectamente, el pueblo pierde su capacidad de lucha". Esta reflexión salió de la boca de Manuel Ituxberría a los doce años de edad.

domingo, abril 25, 2010

Como pa postear algo..........................

Esto será algo más similar a esos diarios íntimos que tanto polulan en los blogs. Eso que tanto aborresco pero que ahora voy a acercarme porque sí.
Esto será algo raro por la hora y el día. Hoy, domingo, tuve la rara sensación de vivirlo desde las nueve de la mañana. Es que ayer fuimos a la cancha; y el asado previo; y los estimulantes previos; y lo previo; y la previa; y el durante, uff, el durante...; y el después (el post). Y a las nueve de la noche me morí, en el entretiempo de Huracán - Independiente.


Domingo. Mañana de sol.
Barrio Las Flores.


El problema de empezar a limpiar algo es que hay que terminarlo.
Me desperecé y meé y lavé dientes y miré al espejo y acomodé con las manos el poco pelo y salí del baño para volver al rato. Puse la pava, tomé mate, intenté escribir una buena historia con meses de abandono. No, no hubo caso. Seguí tomando mate y pasé ese rato que anticipé para visitar el baño y dejar el asado de ayer, el fernet y los mates.
Más liviano y más despierto puse algo de Trula para amenizar la mañana que ya empezaba a mirar con cariño al mediodía. Calenté más agua para seguir mateando. Vi la cocina (las hornallas y sus alrededores). Un asco. Hace mucho que no hago nada en la casa, pensé. Voy a limpiar la cocina (el artefacto, no el espacio). Empecé. Me cansé rápidamente. La espontánea acción me llenó de regocijo pero estaba agotado. Contemplo mi obra con orgullo. Los chicos van a estar chochos cuando lo vean, pienso. ¿Se darán cuenta que lo limpié?, vuelvo a pensar. Miro hacia la izquierda, al lado del artefacto llamado cocina. Ahí está, casi como un objeto decorativo, el microondas que me regaló mi vieja cuando nos fuimos a vivir con los muchachos. Un cuadrado gigante, de los viejos, de los que sólo le anda una función, pero todavía anda. Como los equipitos de música que van muriendo de a poco; primero el cd, después las caseteras, el volumen, un parlante, para quedar en terapia intensiva agonizando con una AM a todo lo que da, escuchando el partido de visitante.
Me fui para volver. El microondas vive al lado de la cocina. Se chupa todo el aceite, la salsa, todo tipo de salpicaduras. Le voy a pasar un trapo ahí arribita pa sacarle la tierra pegada, dije. Y lo hice. Y acá es donde viene el problema. Porque cuando abrí el coso para limpiar un poco mejor la superficie a la vista, metí la mirada en el interior y observé toda esa grasa pegada, toda la suciedad de color marrón claro, oscuro, mezclado. Y la puta madre que lo parió. Agarré el Cif (sí, el Cif) y me puse a sacarle toda la porquería al maldito microondas. Esponja, trapo, servilletas de papel, la otra, también, la de alambre. Todo el circo de la limpieza. Treinta minutos para limpiar una superficie de un metro en una casa gigante. ¡Más de media hora, más!
Pienso en las amas de casa. O en los histéricos de la limpieza. Pienso en esa gente que tiene un día al mes o a la semana para limpiar, ponele, las ventanas o el horno o la biblioteca o la heladera o ... (completen ustedes esta lista de limpiezas que NUNCA se realizan)
Este texto no tiene moraleja, creo. No tiene un remate que deje en claro alguna sensación fuerte. No. Pero voy a incluirlo en una serie de textos etiquetados bajo el nombre convivencias.

No sé.
¿Termina?
Sí.
¡Un abrazo!

lunes, abril 19, 2010

Recuerdos

Primero, feliz cumpleaños.
Segundo, felicidades, en serio.
Tercero, recordarte.
Fue algo así: me trajiste la posta, me ayudaste a esto que soy. Me trajiste con una anécdota de viaje una verdad gigante.
Fue algo así: viajando, haciendo dedo, yendo de Córdoba a Montevideo, charlando con el camionero, y éste que dice, me contás, "yo la verdad que no entiendo... cómo van a andar diciendo 'che, chabón, che, chabona'; ¡carajo!, los cordobeses dicen 'guaso'; es así; nada de usar esas boludeces".
Fue algo así: el camionero, vos, tu dedo levantado, tus vacaciones, la casualidad gigante que decidas contar eso y no otras cosas, o eso y otras tantas cosas.
Es así: acá somos guasos, y vos sos guasa para mí. Para algunos serás la seño, para otros hija, hermana, novia, amiga o compañera, el apocalipsis o la víbora (según elijamos los recuerdos).
Ya. No me hace ni falta decir tu nombre.
Te quiero, guasa.
Feliz cumple.

viernes, abril 09, 2010

Invitación

El Club Atlético Belgrano invita, este viernes:

lunes, abril 05, 2010

Brujas




Brujas.
Ciudad de canales. De agua por todos lados.
Ciudad Medieval. De historias.
Al parecer
todo puede suceder.


Un abrazo a mi niñéz:

Me dijeron que en el reino del revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS…

Me dijeron que en el reino del revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Me dijeron que en el reino del revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Me dijeron que en el reino del revés
hay un perro pequinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Me dijeron que en el reino del revés
un señor llamado Andrés
tiene mil quinientos treinta chimpancés
que si miras no los ves.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Y me dijeron que en el reino del revés
una araña y un ciempiés
van montados al palacio del Marqués
en caballos de ajedrez.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

M.E.Walsh.

Otro mundo

Me llega un mail de un conocido.
Título del asunto: "vendo notebook".
Abro.
No hay caso, el mail viene escrito en chino:


"Gente,

Vendo la siguiente notebook:

Características

Marca: Asus
Modelo: UX50v
Peso: 2,6Kg. Ultradegada.
Procesador: Intel Centrino Core2 solo SU3500.
Memoria Cache: 3Mb L2.
Memoria RAM: 4GB. (max 8 GB).
Dos Placas de video incluidas: nVidia GeForce G105M/Intel GMA 3500.
Memoria de Video: 512 MB dedicados (no compartidos con la RAM).
Disco Duro: 500GB SATA.
Sistema operativo: Windows Vista 64 bits Home Premium Original
Unidad de Disco: DVD+/-RW CD-RW doble capa
Display: 15,6'' LED de alta definición (1366x768)
Placa de red: 10/100/1000 Mbps Athereos
Paca de red inalámbrica: Intel 5100 802.11a/b/g/n
Placa de sonido: Altec Lansing con SRS Premium Sound y Subwoofer.
Teclado: 101 teclas inglés con teclado numérico. Retroiluminado.
Dispositivo señalador: Touchpad con scroll up y down dedicado.
PC card slots: ExpressCard/54 compatible con ExpressCard/34
Batería: 2800mAh.
Puertos:
1 Lector de tarjetas 5 en 1.
1 puerto eSATA
1 puerto HDMI
1 puerto Infrarojo
1 puerto de expasión de notebook
3 puertos USB
1 puerto RJ45
1 puerto VGA
1 puerto Auriculares
1 puerto Micrófono"

Qué lejos estoy de algunos mundos...

jueves, marzo 11, 2010

Palabra mayor



"No creo que sea lo mismo la soledad en Dinamarca que la soledad en Argentina. No es que descalifique la soledad del pobre dinamarqués. Una persona se puede sentir como la mierda en cualquier país, pero el dinamarqués va y se suicida; en cambio aquí la soledad nos acompaña desde el nacimiento, junto con la idea de que hay pocas maneras de incidir en el curso de nuestras vidas, porque estamos más expuestos a vicisitudes del país que a las propias. Un argentino, en lugar de suicidarse, deambula, deambula. O se mete en problemas. Si pienso ahora en los personajes de No habrá más penas ni olvido, esos peronistas que se pelean a muerte, hasta el día anterior en que empieza estaban lo más bien, no pasaba un carajo, todos amigos en el pueblo. Ningúno de ellos podía prever que tendría un destino histórico. Son de una clase social muy precisa, tipos que nunca serán ricos ni aspiran a serlo, y de prontola historia los alcanza y los arrastra, porque así es la historia argentina. Uno da un paso y lo arrastraban cinco pasos más y ya estás en el medio del mar y hay que nada o te hundís."


Osvaldo Soriano