viernes, septiembre 05, 2008

La cuestión de la heladera



La discusión surgió en un ambiente bastante particular: tres o cuatro de nosotros parados al lado del asador; la carne cocinándose; el ruido de la grasa al hacer contacto con las brasas (uff, por Dios, eso es impagable. Tanto lo es que me retracto: no es ruido, es sonido, es música de asado); la luna alumbrando las siluetas; el vino tinto (algunos con hielo y soda, otros así como viene); algo de humo extra al del asado; la noche ni muy fría ni muy cálida. Y a mí se me viene por tirar una de esas máximas, que en esos momentos uno las siente como impecables, importantes, con una carga emotiva inigualable:

- ¿Vieron que es como una gran cosa abrir la heladera en casa ajena? Es todo un tabú. Uno se acerca, abre la puerta, y el momento se suspende, se “congela” (esto lo acabo de agregar ahora…, y si, está malísimo). No tendría que ser la gran cosa, ¿no les parece?

Y la charla, que empezó en buenos términos, fue cambiando su tono. Los fundamentalistas del “respeto”, “los códigos”, y no sé cuántas cosas más no podían (no querían) entender que para mí no significara gran cosa abrir la heladera en casa ajena. *

Cuando la discusión avanzaba yo pensaba “esto es tema de blog”.

Yo tiraba los siguientes argumentos: una vez que uno cruza un nivel de confianza, no tendría por qué haber problema en abrir la heladera. Ese era mi argumento principal, el de la confianza. Si alguien en mi casa quiere algo para tomar o para comer, no tiene que pedirme permiso para abrir la heladera. Ahora bien, uno sabe muy bien cuándo se puede comer algo y cuando no. Muchas veces esos códigos se van al carajo cuando pinta la gula. Ahí también interviene la confianza para mandar a la puta que lo parió al que se comió el almuerzo de mañana, la torta de cumpleaños, o las empanadas que me regaló mi vieja. Un buen golpe también sirve a los efectos de dejar bien en claro las conductas intolerables.

Lo que pasó con la discusión esa noche fue que yo quería plantear cómo es a veces esta cultura. No sólo con la cuestión de abrir ese mastodonte blanco, sino con otras cosas como usar el teléfono, prender la tele, poner música, tomar del mismo vaso, o picar algo del plato ajeno. Mi compañero Juan Cruz estuvo muy preciso al indicar: “si vos prendés la tele, o ponés música estás cambiando el ambiente del lugar. Le das otra forma al momento y al espacio. Es distinto a abrir la heladera. Tenés que pedir permiso sí o sí.” Tiene razón, parcialmente, obvio. Las variables casa de familia y casa de amigos (o casa de iguales entre sí) son de importancia fundamental para el análisis.

El tema nunca pudo ser cerrado. Juan Cruz llevó la discusión al plano personal al acusarme de voraz, desubicado, y de “a vos cuando te pega el bajón sos un culiado que abre la heladera para ver qué se puede comer.” Terrible error el de mi compañero al plantear la discusión en términos particulares, ya que yo quería llevar el tema al plano general, al del análisis un tanto más abarcativo. Nico Levy también me apoyó en la cuestión del “umbral de confianza” (y también se hizo cargo de las acusaciones de Juan Cruz vertidas hacia mi persona) Paco aclaró que en su casa hay que pedir permiso para abrir la heladera, pero que a él no le importa una mierda si alguien lo hace, ya que esas son “boludeces de mis hermanos.” No recuerdo las palabras de Maxi. Y creo que Rocío apoyaba mis sentencias pero conciliaba con Juan Cruz en otras cosas (qué raro…)

En fin, un tema que merece ser tratado con toda la seriedad del caso. Me pregunto qué opinará la comunidad blogera (aunque el Word no me acepte el término) (Ey, Word: ¡no me importa el subrayado rojo!)

Un abrazo a todos los perdedores de tiempo.

Palabras claves: Heladera - Umbral de confianza - Cultura - Cristina Fernández - Gula - Tabú. Y otras tantas más...

* Reconozco que mi reconstrucción de aquel momento es muy subjetiva, caprichosa, y recortada.

8 comentarios:

José Alberto dijo...

Es un muy buen tema,para mi entender depende de el tipo de casa: casa de amigos que viven solo (pero amigos) si, si vive con los padres y éstos te conocen (saben que no sos un cualquiera) SI, casa de la novia NO y casa de amigos de otros amigos NO.
Obviamente, tenes que ver que sacas de la heladera, la podes abrir todo bien, pero si hay algo que te llama la antencion ( unas empanaditas) pregunta! , no seas gil.
Por cierto, muy bueno el blog cada tanto entro y leo que hay, ¿Quién no sueña con los aplausos? me hizo piantar un lagrimón.Aguante la B.
José

Maxi V. dijo...

naaah... sos imposible...
no entendiste nada...
encima me omitiste...
naaaahhhhh

Gringo dijo...

José Alberto: gracias por comentar. Si tenés blog mandame la dir y lo visito.
Maxi.V: no te omití; sólo que no recordaba tu discurso. Además la discusión la tuve dos veces y mezclé los momentos. Sí, así de arbitrario es lo mío. Además: NO SEAS PUTO HACEME EL FAVOR. SÓLO COMENTÁS PARA BARDEAR O PARA HACERTE EL MÁRTIR. UNA VERGÜENZA--- YA VAMOS A HABLAR EN CASA.

Guadalupe dijo...

Me parece que hay que tener bien en cuenta la opinión del dueño de casa, no?

A mí personalmente, no me gusta abrir la heladera de nadie; y no sé si me molesta que abran la heladera en mi casa... tendré que hacer el ejercicio.

Saludos,

Dibujos en el Piso dijo...

Gringo! El problema con vos no es que abras la heladera... es que te robás las cosas que hay adentro!
Es cierto lo del "umbral de confianza" pero esa confianza tiene que ser convenida entre las dos partes, por eso, creo, la primera vez hay que preguntar... si está todo bien, después dale para adelante.
El que se niega rotundamente a dejarte abrir la heladera es: o porque tiene algo muy bueno y no quiere convidar o... vaya a saber qué cosas misteriosas guardará en su heladera...
Abrazo de gol

Dibujos en el Piso dijo...

Gringo:
¿Viste cómo se pone un perro cuando te acercás a su comida?
Bueno... te paso un dato. La genética del ser humano coincide en un 85% con la del perro. (Dato real: fuente: national geographic).
Te heché el centro...
Abrazo de gol

fulano/martínvillarroel dijo...

De abrirte la heladera a chamuyarte la hermana hay sólo un diminuto y casi imperceptible paso.

Anónimo dijo...

Muy buena... tonta!! Sabes q estoy con vos... vos decis cosas de vanguardia q se las van a entender de aca a muchos años... o tal vez no y eso seria una cagada... porque abrir la heladera asi es un golazo!! Ademas esta demostrado q cuando uno tiene confianza posta puede abrir la heladera en cualquier casa de amigo (de los padres)... vos podes abrir la heladera en la casa de muñeco q los padres no te van a decir nada... arriba trola!! Ah y pa mi no hay discusión... el q se ofende (viviendo ya con los amigos) porque le abrieron la heladera es puto... hay cosas q se respetan... como cuando el maxi dijo esa cerveza artesanal no la tomen.. es un regalo... y lo respetamos!! Es cierto q muchas veces en pedo me dio ganas de abrirla... pero el maxi me iba a cagar a bollos (jaja)!! Igual hay veces q esas cosas se pueden hacer para cagarse de risa... Ah y yo a veces te voy a urgar en los cajones para buscarte caramelos... eso tambien es confianza trola... o no!! Me tenes q dejar... no podes ser tan gay!! Tu segunda heladera esta en tu pieza!!

Bueno trola!! Nos vemos!!
Un abrazo!!