martes, diciembre 28, 2010

Adelanto...

Este es un capítulo que me gusta de un cuento que estoy escribiendo... que no sé si me gusta tanto, pero bueno........
Ahí va.
Abrazo!

Ese miércoles había partido por Copa Libertadores. Vélez contra el Once Caldas, en Colombia. Una mierda. Pero cualquier partido superaba la incertidumbre de estar viendo una película mala y darse cuenta demasiado tarde. El fútbol era otra cosa, más inexplicable, más sincera.
Santiago tomaba cerveza y se mandaba unos maníes a la boca.
Mensaje de texto:
Tas viendo el partido? Tomamo birra? Dale. Puto.
Era su amigo, su gran amigo, el Perro.
Lee el mensaje dos veces.
Piensa.
Con la lengua y el dedo índice se saca un obstinado pedazo de maní de entre las muelas y escribe: estoy en el bar. Caete. Primer tiempo 0 a 0. Partido feo.
Cuando el árbitro pitó el final de la primera parte el Perro entró al bar cabeceando, buscando la cabellera de Santiago. Lo divisó perdido entre publicidades malas y una promesa de repetición de las mejores jugadas de los primeros cuarenta y cinco minutos, que habían sido pocas y malas.
- Perdón señor ¿Está ocupada esta silla? –el Perro siempre tenía algún chiste, malo o bueno, para saludar.
- No, señor, lleve nomás. Estoy esperando a un amigo, pero el muy puto parece que no va a venir.
Santiago se levantó y se dieron un abrazo. Hacía varios días que no se veían.
El Perro levantó la mano varias veces hasta que la moza lo vio. Pidió dos Branca. A los dos les encantaba ese bar porque te daban el fernet como dios y la tradición mandaban: un vaso de vidrio lleno de líquido negro amargo, una hielera y una coca en botella para que cada uno mezclara la medida como se le antojara. Las jarras de fernet preparado son para los giles, decía el Perro.
El partido fue una excusa para ponerse al día desde la sinceridad directa de la noche. Al final ganó el Once Caldas uno a cero, con gol de cabeza de un negro de apellido colombiano y nombre sajón, como Wilson o Edwin.
Pisaron la calle con las manos en los bolsillos.
Se había levantado una brisa fresca que obligaba a los cuerpos al resguardo de las paredes. Caminaron dos cuadras hasta que sus rutas se bifurcaron. Se saludaron con otro abrazo y la promesa de verse pronto.
- No te cortés, puto. –lo retó el Perro. Siempre lo retaba.
- No, hermano. Te prometo que la próxima te aviso yo.
Santiago caminó, sacó su celular, tiró un mensaje de texto al mar, y antes de recibir respuestas pasó por el kiosco de siempre y compró preservativos.

jueves, diciembre 09, 2010

Independiente Campeón

Hacía muchísimo que no escribía una crónica futbolera. En este caso no busqué de ningún modo ser imparcial, ni decir lo correcto. Son un montón de párrafos irónicos y sinceros. Seguramente enojará al hincha de Independiente, pero creo que el verdadero hincha reconocerá un poquito de verdad en la moraleja que quiero plantear.
p.d: no vale la chicana de "callate, si vos sos de Belgrano".
p.d: felicito a Independiente, pero hasta ahí nomás.



Independiente salió campeón. Siento que eso no le importa a nadie o a casi nadie. Levantó la copa de un torneo berreta como es la Copa Sudamericana. Seguramente, a dos renglones de haber comenzado este texto ya me gané el rechazo de todos los hinchas de Independiente (los cuatro o cinco).

Ayer volvía caminando a mi casa y me detuve en el bar Blender’s, ubicado en la esquina de las calles Caseros y Belgrano. Allí funciona, entre otras cosas, un bar-filial de Independiente. Su dueño es hincha fanático y el puñado de seguidores se suele juntar allí cada vez que el rojo juega por algo importante, o sea casi nunca. Me asomé por el ventanal y vi en uno de los 5 televisores que el partido estaba 3 a 1. En casa no tenía nada para hacer, así que acá me quedo, dije.

Bien, desde el minuto 73 del partido hasta el final (con sus dos alargues) Independiente jugó y demostró la misma falta de respeto a ese título que alguna vez tuvieron bien merecidos: Rey de Copas. Se dedicaron a patearla para adelante con un cagazo vergonzoso. Repito que sólo vi esa parte del partido, pero nadie se puede enojar si digo que Goiás (que descendió a la B en Brasil) mereció ganar; y si no lo hizo fue porque es un equipo limitado (como el rojo) y porque Navarro atajó casi todo lo que le tiraron.

Después vinieron los penales y el diablo pateó los suyos muy bien y fin (y comienzo) de la historia. Dale campeón, dale campeón, y no me importa lo que digan las crónicas. Es cierto, a nadie le interesa leer a un pelotudo diciendo que casi no tiene relevancia el título obtenido.

Adentro del bar (no sé cómo) había como 70 personas. Afuera, otras 20 y yo. Un viejito con una radio mató toda la emoción de los penales a los que estábamos viendo la definición desde afuera porque los hechos le llegaban como 8 segundos antes. Entonces cuando Tuzzio acomodaba la pelota el viejito empezó a gritar y a llorar y todo el mundo se abrazaba, y adentro había 70 pares de ojos que ni se dieron cuenta que en la calle la gente gritaba dale campeón. Se gritó una vez, y a los pocos segundos otra vez. Salieron a la calle muchos pibes de mi edad que, salvo el título conseguido con Gallego, sólo recordaban unas tapas de El Gráfico en la que Gustavito López, el Palomo Usuriaga y Pascualito Rambert salían campeones en 1994. Luego vendría otra copa (pero mucho más copa que esta), la supercopa de 1995, con victoria ante el Flamengo de Romario en Brasil (un equipo en serio, no como este Goiás).

Esta Copa (Nissan) Sudamericana es un chamuyo. Es un combo trucho entre la Conmebol y la Supercopa (más cerca de la primera que de la segunda, ya que a la supercopa la jugaban sólo los campeones de la Libertadores, o sea, casi todos clubes grandes) El rojo le ganó a equipos fuertísimos como Argentinos Juniors, Defensor Sporting de Uruguay, el poderoso Tolima colombiano, y al nuevo “grande” de Sudamérica: La Liga Universitaria de Quito. Y en la final, al mencionado equipo de segunda, el Goiás brasilero. Ahora, el rojo luce en vitrinas la misma copa que otro equipo con gran tradición copera, San Lorenzo.

En Córdoba hubo una época en la que muchos jóvenes universitarios eran hinchas de Independiente. Fieles a esa pelotudez de ser de dos clubes, uno de Córdoba y otro de Buenos Aires, había bastantes simpatizantes del rojo. Sumado a que venían oleadas de guasos del interior del país, lo cual ayudaba a que el tráfico de hinchas se hiciera mayor. Si Argentina es/era el famoso crisol de razas, Córdoba es/era el crisol de hinchas.

Hoy, con una noche de descanso, veo algunos videos de los festejos de los jugadores. Siento que no tienen ni derecho de gritar y reivindicar lo de Rey de Copas, que no lo merecen. Creo, que Independiente no merece reivindicar su propia historia hasta que pueda hacer de una vez por todas un presente acorde a su pasado.

lunes, diciembre 06, 2010

Ira(s)

Hay cosas, en ciertos momentos.
Hay otras que siempre o casi siempre.
Lo difícil de medir es la reacción y, por supuesto, la acción.
Poniendo las palabras en las palabras es más claro, más entendible.
Sencillo.
Hay ciertas imbecilidades que me hacen hervir por dentro. Es como un fuego. Es el diablito rojo (en contraposición con el angelito), el mismo que aparece, chiquitito, sobre mi hombro izquierdo. Esta vez, el diablito, está adentro de mi cuerpo. Lleva consigo una cantidad importante de fósforos, papeles de diarios y revistas, un cartoncito para avivar las llamas que amagan con apagarse. Además de tener unos pulmones, sin dudas mejores que los míos, muy capaces de soplar las brisas necesarias.
Si se pudiera explicar en una ecuación no-matemática, expresable en ideas o palabras, sería algo así: imbécil (o imbecilidad) + reacción = diablito que se pone los guantes y dice “bueno, es hora de prender un fueguito”.
Me violenta. Mucho.
Me pasa eso de hacerme mala sangre. Malísima la sangre.
Me estoy poniendo viejo, a pesar de mi no-vejez. Siento que hay muchos pibes que son unos pelotudos. Cuando pienso esto y, peor aun, cuando lo digo, me enciendo la alarma y me doy cuenta de ese estado. Y cada día me deja de importar un poquito menos sentir que hay mucha, muchísima gente muy pelotuda. El problema o los problemas son las consecuencias que su pelotudez me provoca.
Recién usaba la palabra imbécil; creo que es más ofensiva, así que me atendré a su utilización o la búsqueda de sinónimos igual de insultantes.
Mi gran problema, mi mala sangre, mi diablo, mi fuego, las llamas, la bronca que vomito, se debe, en gran medida, a una pasión.
¿Puede una pasión provocar/me tanta mierda?
Sí, puede.
Me fascina la lectura. No cualquier lectura. Me vuelve loco la historia.
Entonces (y no hace falta expresar la ecuación) leo.
Leo. Leo. Leo. Leo. Leo.
A veces bolu-leo, pero generalmente me sumerjo en un texto.
Lo hago porque me gusta pero, principalmente, para tratar de saber de qué hablo cuando hablo (en presente y futuro) y no ser un imbécil que dice imbecilidades, o un pajerito que apoya su culo en un cómodo asiento y escribe o, mejor dicho, postea imbecilidades propias de un imbécil.
A veces siento una gran vergüenza.
Siento que se le falta el respeto al sistema educativo que, con todas sus deudas (principalmente hacia aquellos a los que nunca buscó incluir) nos enseñó a todos a leer, escribir, hacer ecuaciones de cualquier tipo y otras cosas menos necesarias y más olvidables como la capital del departamento Pocho, la principal actividad económica de Chile, los ríos de Europa o la forma en la que se expresa en la tabla periódica el Cromo o el Zinc.
¿Cómo puede existir tanto insulto a la inteligencia? Hablo de inteligencia no como un acervo de conocimientos, no como una acumulación de saberes teóricos. Ni sé si puedo expresar lo que siento sobre la inteligencia. Creo que puedo definirla en contraposición con la ignorancia de sensaciones, con la mala leche que parte desde ciertos lugares muy, pero muy bien acomodados.
Releo: ignorancia de sensaciones.
Escribo: incapacidad de sentir al otro.

Hoy la tierra late.
Las pantallas brillan, día y noche. Siesta y madrugada. Mediodía y medianoche.
Casi todo es lo mismo.
Casi todo me duele.
Pero el dolor dura poco y viene el fuego.
Me ciega, me aparta el poquito de razón y lo vuelve instinto de supervivencia.
Con un imbécil no quiero juntarme ni…
1-¿en pedo?
2-¿a tomar un café?
3-¿a ver un partido de fútbol?
En pedo quizás termine a las piñas.
Café tomo poco, y además, ellos son expertos en tomar café y apuntar/nos todo lo que se debería hacer, quién tiene la culpa, a quiénes se debería matar y cuáles son las recetas para todo.
Y en fútbol, está más que claro, que nuestras camisetas son de distintos colores y jugamos en distintos equipos.

Mientras, el diablito tira unos troncos para que el fuego nunca se apague, se me viene al oído y me susurra las mejores y las peores ideas…
Según desde dónde se lo mire…

domingo, diciembre 05, 2010

sábado, noviembre 27, 2010

Las cosas de Barrio Las Flores VII: Lluvia

Hay una constante en esta serie (por ahora corta) de relatos: la lluvia. Recién hoy caigo en que mis ganas de escribir surgen, a veces, en momentos identificables y reconocibles con los del pasado. Para ahorrar renglones de metáforas bellas que no sabría escribir, lo digo a secas: es hermoso ver la lluvia desde esta ventana.

Hoy es sábado. El día arrancó tardísimo, mejor dicho mi día arrancó tardísimo. El cielo ya venía prometiendo joda desde la madrugada. Puse pava y me senté a esperar, que es una de las actividades más sinceras y repetitivas de la vida.

Tomé medio litro de agua verde caliente hasta que el cielo dejó de histeriquear y largó sus pesadas gotas.

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El espacio entre palabra y palabra está compuesto por todo eso que nos sucede y que rotulamos como “no existen palabras para describirlo”.

Lo que sí se puede decir es que la ventana es bien amplia, que el viento empieza a mover el aire caliente de noviembre, que se genera un micro clima que abraza.

Este texto nace varias horas después. Ya no llueve, ya no sopla viento.

Me levanto de la computadora a buscar algo en la pieza. La Negra Poli y Castelli me siguen. Los miro, les pregunto/los reto ¡qué hacen acá!. Los boludos mueven la cola, ponen cara de hambre; son los perros más culiados y más hermosos del mundo. Te piden comida como el rollinga el peso para la birra. Si pasa, pasa.

Los ayudo a irse de mi pieza con una patada bien colocada en el culo del más chiquito. La Negra (más vieja) la tiene clara y se toma el palo antes. Me siento de vuelta en la computadora y los perros vuelven a echarse. Y ahí viene el momento.

Sale de la nada, como sensación impredecible. Suspendo la lectura, le subo el volumen a Gardel y le doy una mirada al paisaje gris azulado. Hablo en voz alta como loco contento ¡cómo me gusta la lluvia en este barrio!

Tan gigante como eso.

domingo, noviembre 21, 2010

La verdad de la milanesa

Fantástico documental/entrevista al Bichi. También pueden encontrar este video en el blog buenísimo de Barnes ("El bichi explica cómo es la cosa en Córdoba").
Vean por favor.


miércoles, noviembre 17, 2010

Educación

Texto escrito para el programa de radio "Y viceversa". Aquí está minímamente "literalizado", por así decirlo. ¡Abrazo!



¿Qué es la educación?
¿Es lo mismo que aprender?
¿Es lo mismo que conocer?
¿Es lo mismo que saber?
¿Cómo es ser educado?
¿Cómo es ser maleducado?
Muchas preguntas. Muchas preguntas que quieren hurgar, buscar, encontrar, molestar a las afirmaciones dadas.
El tema de hoy es la (y abro comillas) la Educación. La educación oficial, institucional, el sistema educativo, las formas en las que el Estado va a permitir (prohibir) los contenidos, los “si” y los “no” y de toda la cuestión.
Entonces el quilombo.
Pero como esos son temas de mis compañeros periodistas, yo prefiero hablar de lo mismo, pero de otra cosa. Prefiero armar una cadena de momentos. Prefiero seguir con este hilo repetitivo, con esta forma que tengo de decir una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez………

La escolaridad es la bisagra fija de los primeros recuerdos. Desde que podemos recordar hasta la finalización, si es que eso sucede, de los estudios. Las experiencias se pegan con plasticola. Uno puede olvidar la edad se ciertas anécdotas, pero ahí viene el colegio, el secundario o la universidad a salvar a las papas, a ayudar a decir “di mi primer beso cuando iba a sexto grado”;
“casi me pisa un auto en segundo año”;
“Entre primero y tercer año de la facu me la pasé de joda”.

Y así…

Mi primera señorita se llamaba Mercedes, una vieja excepcional.
Mis amigos de primaria siguen formando parte de mi vida.
En quinto grado me saqué un par de malas notas.
Firmé el libro de disciplina alguna que otra vez.
Nunca fui candidato a ser abanderado.
Siempre tenía mi guardapolvo sucio y con algún botón salido.
En primero me gustaba Eliana Carrillo. De tercero a quinto Julia Pereyro, hasta que se cambió de turno y no la pude seguir viendo. En sexto y en séptimo todas y ninguna.

Vamo, dale que ahí arrancamos:

Las americanas, los chicos la bebida, las chicas la comida.
Las chupinas, las peleas, el “te agarro a la salida”.
El moquero, el gordo, la linda, la fea, el burro, el negro, el que jugaba bien a la pelota, el que no hablaba, el chupamedias, los putos del “b”, el gritón, el copión, el preferido, las ñoñas, los que repetían, los que nunca iban a los viajes, los que tenían todos los juguetes, el que llevaba cantimplora y no convidaba porque mi mamá no me deja, el mentiroso, el falso, el amigazo, el violento, la que nunca hablaba, Adrián Bazán, el gordo Cedano, Luisito Rodríguez, Daniela Arroyo, Pablo Paiva, la García, Betiana Moreno, la gangosa Cecilia, Juanca Teresín, … todos esos nenes de la foto… todos nosotros…

Todo está atado.

En el secundario los rótulos se hacen más fuertes y más violentos. Es una etapa dura para algunos y hermosa e insuperable para otros.
Los primeros granitos, los primeros pelos en la cara, la paja, las 12, 13, 14 y hasta 15 materias.
La corbata, la camisa y el pantalón.
Las amistades, el cambio de voz, los primeros amores, los segundos desamores. Matemática, Educación Cívica, contabilidad, gimnasia, el Técnico primero y el de barrio después.
Mis viejos, mi familia, las creencias, la religión, la rebelión, las dudas, las búsquedas, las rupturas, la inocencia, la inmadurez, las pendejadas.
Las historias, las cartitas, los machetes, las piñas, las amonestaciones, el fútbol, el himno, alta en el cielo un águila guerrera, la bandera, las lapiceras, el rock y el cuarteto.
Las minas, por dios las minas, las tetas de la Rodríguez, el culo de la Laura Posse, la profe de Química, la vieja culiada de Castellano.
Música, plástica, hora libre.
El escavio, la noche, las vacaciones, los repitentes, los putos del “b”, las minas del “b”, la reincorporación, Paco, las chicas, Ávila, Barrera y Pegoraro, los diplomas, fin de año, el viaje de estudios, una página que se termina y otra que empieza a escribirse.

La facu.
La joda, las experiencias, las rupturas con argumentos, la política, las mujeres, por todos lados mujeres, el fútbol, la cancha, el alcohol, las certezas y las dudas.
Los amigos, los compañeros, las noches, el mate amargo, el estudio, las fichas que caen una tras otra, la sensibilidad, la injusticia, las marchas.
Las notas, los bochazos, los finales, parciales y recuperatorios.
El sexo, el rock, las jodas, la mejor etapa de mi vida.
Los crónicos, los troscos, los reformistas, los chinos, las agrupaciones, los partidos, los independientes y los autoconvocados.
Los chamuyeros, los fachos, los copados, los hijos de puta.
Las miraditas, el filo, el sexo. Las novias, los huesos, el amor imposible, el chamuyo eterno, el éxito y el fracaso.
Las inscripciones, los expedientes, los trámites, secretaría de alumnos, centro de estudiantes, académica, extensión y secretaría de apuntes, regularización de analítico, timbrado y comprobante de pago.
La gente, toda la gente.
Los martes de vino tinto. Los sábados de fernet.
El tiempo que va rápido, despacio, monótono, fugaz o justo.
Los primeros en abandonar, los primeros en recibirse, los huevos la harina y la pintura. Las presiones, la militancia, la vida, la adolescencia, la despreocupación.
La transición, los años en la espalda, la barba, el trabajo, la adultez, las dudas, el sistema, los burgueses, los comprometidos, los progres, los caretas, los sinceros, los hijos de mamá, la empresa de papá, los rascas, los humildes y los tacaños.
El peronismo, las certezas, el fútbol, el título, la meta lejos, cerca, imposible, alcanzable, deseada o soñada.

Y el final, ese que parece imposible, pero llega, creeme que llega.
Con la lengua afuera, o con los pulmones llenos de aire, casi todos llegan a algún lado. Se multiplican los verbos, conocemos una cantidad increíble de sujetos y aceptamos con orgullo que no somos ni perfectos ni pluscuamperfectos.
Seremos lo que fuimos y las cosas que hicimos.

martes, noviembre 09, 2010

Hasta que la muerte

Funes se levanta, mira a la ventana.
Su compañero ceba un mate, se lo alcanza en silencio.
Toman. De a uno por vez.
Juntos.
El miedo era evidente, el salto parecía gigante y el precipicio los asustaba.
Funes devuelve el porongo y apenas cruza sus ojos con los de Fernández. El flaco lo recibe, hace una mueca de angustia y vuelve a cebar para él. Recuerda, con un sorbo corto, con una mirada perdida, los nerviosismos de las rupturas, de la ubicación por fuera de los lugares comunes:
- Cuando se enteren mis viejos –dice con desesperación Fernández.
- Tenés que decirles. Sos su hijo, si te quieren te van a entender –lo consolaba Funes.
No entendieron. Ni ellos ni tantos.
Apostaron juntos, hace muchos años, a una jugada difícil y poco ganadora en un tablero hostil. Vivieron el frenesí, la locura del amor, la real y única locura del amor. La ruleta giró sin parar para ellos.
- Hablame –suplica el Flaco a su compañero.
Funes no dice nada. Deja por un rato la falsa contemplación del paisaje de la ventana y lo mira. Sigue en su silencio y vuelve a la nada de la ventana.
Los minutos lastiman, la falta de palabras, la dificultad de tantos años, de todo lo dicho, lastima. El amor, a veces lastima.
- Dame otro –pide Funes.
- Tomá.
Fernández apoya su espalda en el sillón, resignado al silencio. Sabe que está a punto de llorar, pero no lo va a hacer; se está jurando, en sucesivos diálogos en su cabeza, que no va a derramar lágrima alguna, que esta vez no.
- ¿Para qué, decime vos, para qué querés…? –pregunta Funes en un arranque sorpresivo, como soltando un globo al aire.
El Flaco lo quema con su mirada y se levanta con violencia y lo agarra con ambas manos de los brazos:
- ¡Es ahora, Carlos, es ahora! ¡¿Cuántas veces hablamos esto, cuántas veces soñamos esto?!
Fernández lo sacudió con las palabras. Y siguió:
- No te digo que seamos los primeros, ni los segundos, pero esto es nuestro, Funes, es nuestro, somos vos y yo, vos y yo.
Funes empieza a quebrarse:
- Ya sé, ya sé –dice sollozando- Yo también quiero, Flaco, yo también… pero.
Fernández no deja que los miedos avancen y besa a su compañero.
Lloran.
Juntos.
Hasta que la muerte los separe.

sábado, noviembre 06, 2010

Perdón flaco

Excelente texto de Llonto; extraido del blog del Fer.


Por Pablo Llonto

Lo que te puteamos Flaco. Las cosas que dijimos de vos cuando en la imbécil tentación del engreído revolucionario decíamos de vos, el monigote de Duhalde. Las marchas que te hicimos. Queríamos decirles a los argentinos que estabas dilapidando nuestra plata dándosela en bandeja al FMI.
Cuántas palabras envueltas en desprecio y sorna. Instruidos en las sabias esgrimas marxistas, enumerábamos los siniestros enemigos de los que te rodeabas. Casi, casi, te ordenábamos que fueses puro. Como nosotros.
En los rudos textos, en las vehementes intervenciones radiales, despedazamos tus confusas relaciones con el poder. Claro que sí, qué otra cosa era un hombre saludando a Bush con una sonrisa. No prestabas atención a nuestra pedagógica manera de llevar adelante el protocolo.
El propósito era que nos escuchases. Que leyeras nuestros volantes, nuestros afiches, nuestras banderas. Tenías que hacerte, de un día para otro, justiciero expropiador de todos los sinvergüenzas.
Tenías que rendirte ante nuestras luchas.
Queríamos ser testigos de un milagro que honrara a nuestros santos leninistas: la conversión acelerada de un político burgués a tigre trotskista, como aquel que posa en nuestros posters. Queríamos verte echando a todo tu staff, tus ministros, tus amigos, tu familia, desprendiéndote de cuentas bancarias, bienes, alquileres. Si era posible Flaco, tenías que tirar los mocasines y la birome Bic. Y desafiliarte del PJ.
Un día, Flaco, nos enteramos que hablabas en la ESMA. Que entrabas allí con las viejas y con los hijos. Pedazo de oportunista, dijimos. Luego, procuramos escuchar bien aquello que decías. "Como presidente de Argentina, vengo a pedir perdón en nombre del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades".
Carajo. Exasperabas nuestra incredulidad eterna. De pronto, un presidente argentino, de la Casa Rosada, les pedía perdón a las Madres; a las mismas Madres que un tiempo atrás (diciembre 2001) habían sido gaseadas, mojadas, arrojadas a caballos por los infames de la Casa Rosada.
Ebrios de indiferencia, pensamos que debíamos aplaudir ese gesto, no más de 24 horas. No podíamos ser aventurados en el elogio. No tolerábamos que no cumplieras, una a una, todas nuestras utopías.
Ni cuando aprobaste la jubilación para los que no tenían aportes. Incluida nuestra vieja, y nuestra suegra.
Ni cuando le brindaste a Chávez, y a otros, el escenario adecuado para mandar a la misma mierda, el asesino ALCA. Ni cuando le sacaste el fútbol de las manos al pulpo eterno. Ni cuando quisiste poner un poco de justicia con la 125 cumpliendo tu máxima peronista de llegar al fifty fifty. Ni cuando desafiaste a Clarín y sus tentáculos. Ni cuando ideaste el final del monopolio de Papel Prensa.
Ni cuando impulsaste el matrimonio igualitario. Ni cuando te enojaste con las claudicaciones de la ex intachable Corte. Ni cuando apagaste las privatizaciones de Aerolíneas, el saqueo de las AFJP, el choreo macrista del Correo.
Ni cuando te extenuaron los impostores, los Alberto Fernández, los Lavagna, los Solá, los Cobos, los Pedraza.
Ni cuando apoyabas una ley que resolviera un cacho de participación en las ganancias. Ni siquiera cuando tu última opinión sobre los burócratas sindicales contenía una frase premeditada: “hay que dar con el último de los autores intelectuales del crimen de Ferreyra”. Ahora que estás en Santa Cruz, rodeado de los combativos mineros de Río Turbio que adorábamos en los 90, ahora es como un poco tarde, Flaco.
Queríamos decirte simplemente que los anarquistas somos, a veces, muy de vez en cuando, un laberinto de contradicciones. Y que pensábamos votarte. Era nuestra mínima y secreta manera de pedirte perdón.

jueves, octubre 28, 2010

Aseveraciones lógico-políticas

De José Pablo Feinmann (Página 12. 26/10/10)

1. Néstor Kirchner no era Perón. 1.1. Perón dejó como sucesores a una Presidenta inepta y a un criminal paranoico. 1.2. Néstor Kirchner compartió su vida y deslizó la presidencia en manos de un valioso cuadro político, de una mujer fogueada y hecha en la gran política. De una mujer de excepcional inteligencia. Se me perdonará esto: pero estudié la carrera de Filosofía y ahí recibí mi título. Dediqué mi vida a la filosofía y a la literatura. Sé cuándo alguien sabe pensar. Ningún presidente de la historia argentina pensó con el rigor y la inteligencia de Cristina Fernández.

2. Perón, al regresar, dedicó sus mayores afanes a perseguir y aniquilar a los jóvenes del peronismo, armados o no. Evidentemente el padre Mugica, asesinado por Rodolfo Almirón de la Triple A, organización construida a la vista (aprobatoria) de Perón, no era un hombre armado ni clandestino. (Menos aún lo mataron los Montoneros, como dicen algunos pérfidos que buscan aliviar las culpas de la Triple A. ¡Valiente tarea, qué cercanos se sentirán a ella!) Tampoco lo era Enrique Grynberg, que manejaba un Ateneo en Saavedra. A Kirchner la muerte lo sorprende en pleno diálogo con la juventud. En plena construcción de una de las cosas que hoy más necesita el justicialismo: la construcción de la militancia territorial. 2.1. Cuando murió Perón, el establishment se asustó, y mucho. Porque el tercer Perón era un guerrero del establishment que, para beneficio y alegría de ese sector con el que tan bien negoció, le estaba haciendo la tarea sucia. 2.2. Con Néstor Kirchner, buena parte del establishment y las clases altas y las clases medias altas festejan jubilosos. Hubo censistas que ya hoy llegaron a casas que estaban con las puertas abiertas y festejando. En muchos hogares, hoy, ya hoy, con el cadáver del ex presidente aún tibio, se festejó con champagne. 2.3. Seguramente también en muchas editoriales. Se podrían dar nombres, pero no es el momento y –además– todos los conocen.

3. El vicepresidente de Perón era su esposa, sumisa, a él y al monje umbandista Daniel, asesinos ambos. La sucesora y compañera de vida de Kirchner es Cristina Fernández. Su vicepresidente es un traidor y ayer le añadió a la traición la mentira, que son hermanas de sangre, que van juntas porque traicionar es mentir y gravemente. Tuvo ayer el exasperado caradurismo de decir que había muerto un gran presidente. ¿Por qué le clavaste un cuchillo en la espalda al proyecto de un gran presidente, Cobos? ¿También esa crueldad, esa torpeza, esa traición al país le hiciste? 3.1. Cristina Fernández es de esos seres humanos que se agrandan ante la adversidad. La verán llorar. ¿Cómo no va a llorar al compañero de una vida? Y como una mujer. O como cualquiera. Cualquier ser sensible lloraría en una circunstancia semejante. Yo, ni lo duden. Lágrimas lacerantes. Pero Cristina es notoriamente fuerte. La desdicha le dará poder. La desdicha la hará todavía más dura en la lucha. No festejen tanto, señores. Acaso ni sospechen lo que tendrán que enfrentar de aquí en más. Por otra parte, si Cristina (se decía insistentemente) carecía de carisma, conseguía adhesiones por su inteligencia pero no por su ternura o por su feminidad o lo que sea. (No creo en esto, pero aceptémoslo.) Ahora, el pueblo verá en ella a la mujer que se quedó sin su hombre. A la mujer sola. A la que sola se las tiene que arreglar. A la que hay que seguir, querer y respaldar para que el país conserve su rumbo. “No se nos puede quebrar”, dirán muchos. “Pobre, qué mala suerte. Perder a un marido tan joven. Tan necesario para ella. Un marido al que tanto quería.” Lloverán las flores y las adhesiones emocionales. Pero hay que transformarlas en militancia. 3.2. Hoy, más que nunca, la militancia juvenil tiene un papel esencial. Al que aparezca con alguna teoría que recuerde a la lucha armada y al foco insurreccional de los ’70 échenlo a patadas. Esas posiciones llevaron a la muerte a una generación entera de militantes a lo largo y a lo ancho de América latina. La lucha militante (la única) es de superficie, de cara al sol, como quería morir José Martí y también como quería vivir y vivió (era porque sabía la belleza de vivir de cara al sol que así quería morir). De cara al sol significa: nada de clandestinidad, nada de armas, se triunfa cuando se transforma el número en fuerza, pero no en fuerza armada. En fuerza militante, territorial, cuando se habla con la gente, cuando hay un proyecto para ser comunicado, un proyecto que convenza al militante y le dé fuerzas para convencer a los demás. Lo esencial del proyecto sigue siendo: la unidad de América latina (el Mercosur, no el ALCA). El fortalecimiento del Estado para que defienda a los débiles ante la voracidad de los monopolios. La diseminación de lo mediático. Lo que significa –tanto aquí como en Estados Unidos y en cualquier país que luche por la democracia de la información– muchas voces que hablen, que tomen la palabra, que informen diferenciadamente si es necesario de la uniformización de la palabra de la unicidad monopólica, que informa desde una sola verdad, la propia. O sea, no informa. Difunde sus intereses. El Banco Central para los intereses argentinos. Orgullo y poder y ni un atisbo de sometimiento ante el FMI y cualquier entidad de la prepotente banca extranjera que busque utilizar al país en la timba de sus intereses. Diálogo a fondo con todos los que quieran dialogar. Unidad nacional en medio de la diversidad. Que esa diversidad no se transforme en antagonismo. O, al menos, que exprese el razonable disenso de la democracia. Basta de odios. Basta de libracos difamatorios. Basta de tapas insultantes. Respeto de las Madres y a las Abuelas de la Plaza de Mayo, que nadie más tenga la inmoralidad de siquiera sugerir que una mujer como Estela de Carlotto (que recuperó para la vida verdadera 102 nietos apropiados por el poder desaparecedor) sea tildada desde una revista hipercomercial de hacer lobby para ganarse el Premio Nobel. Esa es una mentira y una falta de respeto. ¿Rescataron ustedes 102 niños? ¿Qué hicieron ustedes además de querer vender revistas a cualquier precio, aun al precio vil de injuriar a las Abuelas de Plaza de Mayo y a Estela de Carlotto? 3.3. Cristina Fernández no queda sola. Tiene a su alrededor cuadros de gran valía. De gran inteligencia. Voy a dar algunos (sólo algunos nombres): Juan Manuel Abal Medina (h), Marcos Zanini (¡vamos, negro!, ¡respalde a la Presidenta con todo lo que usted tiene y sabe: lucidez política amasada a lo largo de años y polenta), Daniel Filmus, brillante intelectual, Aníbal Fernández, el político jauretchiano: nadie desde Jauretche usaba el humor en la política como él lo hace (y no me vengan con los chismes de letrina de lo que fue o lo que no fue: los hombres, en esta Argentina dramática, importan por lo que son y por lo que hoy están dispuestos a hacer). Y muchos más. Y todos los pibes, que cada vez son más. Y que –contrariamente a lo que les ocurría a los jóvenes desde el ’80 hasta el 2000– hoy le encuentran un sentido a su vida en la militancia, en la política.

4. Todo esto y más también tiene usted, Presidenta, para gobernar este país y llevarlo a buen puerto. No es poco. Eso, unido a su talento, a su fortaleza duplicada por la mala mano que Dios (que, de argentino, disculpen, pero: nada) otra vez nos ha dado, le otorgará a los que ya la apoyaban y a los que de aquí en más verán que apoyarla es la única salida para el país y que, por otra parte, usted lo merece, la decisión de estar a su lado, en esta hora amarga pero también en esta impecable coyuntura en que los bravos, los que no bajan los brazos, los que no se dejan vencer por las adversidades que el destino siempre trae, duplicarán sus fuerzas para tratar, al menos, de estar a la altura de las suyas.

miércoles, octubre 27, 2010

Devuelvan la pelota estará unos días de luto.

Un abrazo

miércoles, octubre 20, 2010

El mejor del mundo

Cuando era chico el universo empezaba y terminaba en el barrio. No había mucha televisión por aquellos tiempos y las novedades circulaban en la cola del almacén o en la parada del colectivo.
Jugábamos a la pelota todo el día y en aquel entonces el mejor jugador de nuestro mundo era el Negro Franco.
Maradona, además de ser mejor que Pelé por frase aprendida, era una leyenda. Un jugador en la boca de los viejos. Una foto en el álbum de figuritas o el relato de un gol grandioso. Pero al Diego no lo podíamos ver nunca. En cambio el negro… el negro regaba las canchas con gambetas imposibles y goles mágicos. Las hacía todas: tiraba el centro y metía el gol de cabeza.
Aparecía de la nada, saltaba una tapia, caía en la cancha y se ponía a jugar con nosotros. Nos trataba a todos por el nombre y a los más chicos nos enseñaba a jugar. Íbamos todos detrás de él, esperando que nos salpicara con algo de su magia.
El negro jugaba en las inferiores de Racing de Nueva Italia y era nuestro ídolo. La esperanza asegurada para los que lo conocíamos.
Imaginábamos un futuro de gloria para él, una trayectoria intachable. Lo creímos en la selección, tirando paredes con los grandes, haciendo los mismos goles que en el potrero de la esquina. Si el negro llegaba, llegábamos todos. Toda la cuadra.
Sin que nos diéramos cuenta, el negro, de a poco, dejó de aparecer por detrás de la tapia. Un día lo vi sentado en una esquina con sus amigos. Estaba desparramado en una verja, riéndose bien fuerte, con un cartón de vino tinto en la mano.
No lo podía creer: un jugador de la selección argentina no podía tomar vino. En la selección en la que él era la estrella.

Qué temprano que se hace tarde a veces…

El negro franco es la patria de mi país. Y el mejor jugador del mundo, del barrio universo de casi todos los tiempos.
Es que de chico, uno va por ahí, por allá y por acá. Nombrando las cosas, bautizando las esquinas, fundando cada centímetro de calle. Todo es nuevo o a punto de conocer. De a poco vas guardando anécdotas y experiencias en los bolsillos junto con el paquete de figuritas, un billete de un austral, un chicle ya sin gusto y un tornillo encontrado en el suelo (Viejo consejo del abuelo).
Al medio, medio que nos olvidamos y dejamos al barrio en banda. Corremos una pelota incierta, un pase en profundidad que difícilmente podremos alcanzar. Pagamos, quizás, la experiencia de un futuro con más claridad.
Finalmente, de viejo, el barrio se vuelve la frontera de espacio y tiempo. Y de vuelta el universo. Metiendo las manos en los mismos bolsillos, buscando encontrar las casas, los almacenes, los baldíos y la cancha de fútbol que ya no está.

Ahora, cierro los ojos, trato de escuchar los sonidos. El griterío de los chicos que fuimos.
A veces, por las noches, se escucha el pique de una pelota.
Tranquilo, es el negro franco haciendo jueguitos.

jueves, octubre 14, 2010

.................

no pasa nada con este blog................

jueves, septiembre 16, 2010

Al día de hoy

Pa Barnes



Hoy siento pocas ganas de leer.
Hoy siento ganas de contar.
Hoy siento pocas ganas de escribir.
Hoy siento ganas de decir.

Hoy las tengo esquivas
las palabras.
Hoy tengo esquivas las obligaciones, las urgencias, las sentencias
poéticas o no,
del tema de la semana
como si un tema fuese de la semana
o la semana fuese el tema.

Hoy no consigo dar dos pasos seguidos
entonces tiro la piedra
rayuela
mi rumbo azaroso
mi juego
mis posibles destinos
mi forma de divertirme
mi forma de excusarme
por los caminos que elijo no elegir
mi forma, como dije
mi juego
la piedra que alzo en el camino.

Hoy prefiero mirar la calle
que cerrar los ojos e imaginarla.
Hoy me mojo en cueros
de tanta sequía, de tanta histeria, del calor de la ciudad
de la sensación térmica que estalla
que parece que arde
que ardimos
y en la tele dale que dale
que si no… te quemás, que estás a punto, que cuidado, que estalla,
estalla
Y dormir
Y despertar
Para volver a estallar
aunque sea la sensación inflada de los que no paran de soplar el fuego.

Hoy
Bolsillos en las manos
Palabras en la lengua
En tu parlante, en mi voz
Trabajo
Violencia
Policía
Violencia
Comida
Violencia
Literatura
Violencia
Fútbol
Violencia
Latinoamérica
Violencia
Amor
Violencia
Justicia
Violencia
Violencia
Silencia

¿Callamos o hablamos?
¿Hablamos o gritamos?
¿Gritamos o escuchamos?
¿Escuchamos y gritamos?
¿Gritamos y nos conformamos?
¿Gritamos y hacemos?
¿Gritamos y destruimos?
¿Gritamos y proponemos?

¿Dónde apoyamos las suelas? ¿Adónde nos paramos? ¿De que lugar de la línea nos ponemos? ¿De qué lugar de la línea te ponés? ¿En qué bando de la delgada y pesada línea se ubican tus palabras cotidianas?


El dilema de tantos
de tantos que al pedo dicen, que al pedo estudian, que nada proponen, que de nada escriben,
que temen que todo,
que temen que todo pueda poner el guiño, girar un poco y cambiar algo, un poco, sólo un poco.
Temen, la condena, el archivo de las palabras, de lo que alguna vez quisieron decir. Temen quedarse sin el quincho, la quintita, la cuna, el lugar natural que les tocó.

Hoy siento pocas ganas de leer.
Hoy siento ganas de contar.
Hoy siento pocas ganas de escribir.
Hoy siento ganas de decir.

Vuelvo
como en una rotonda llena de hormigas
como un estribillo sin rima
como el palo que me pega
y aguardo
que el tiempo
que no vuelve
me de la posibilidad
de devolver.

martes, agosto 31, 2010

Las cosas de Barrio Las Flores VI

Residentes y visitantes se prestan las experiencias. En un dar y tomar se intercambian sus respectivos pasados en las veredas del barrio. Apoyan las espaldas en las verjas, reposeras, sillones o en el respaldar del aire y hablan. Intercambian sus lugares comunes acerca de las mujeres, de los hombres, el cuarteto, los autos, el tráfico, la presidente, Tinelli, Talleres, Belgrano, Instituto, Racing, Las Flores o San Lorenzo.

Parece que los Sánchez se van a ir de vacaciones a las sierras este año.

Al viejo de la esquina se le murió un perro. Sí, pobrecito, está destruido. Lo pisó un auto. Pobre. Encima que la mujer… Sí, cáncer. Y… estaba viejita. Pobre, Victor, pobre. Es que por esta calle pasan echando puta. Sí…

La Romina se ha recibido de enfermera ¿te enteraste? Le hubieras visto la cara a la madre. Orgullosa estaba…

Los de la esquina van al Sargento Cabral esta noche. Se juntan en el kiosco a chupar algo, después buscan a las minas y salen nomás.

Escuché que lo asaltaron al Daniel; sí, el de la verdulería. Eran dos. Quince años habrá tenido el más grande. Ya no se puede vivir…

¡Es un varón! ¡La Claudia tuvo un varoncito!

Las mujeres, las niñas adelantadas caminan con los pantalones ajustados. Atraen los pares de ojos, se llevan los silbidos y los piropos para su casa. En la soledad de sus habitaciones, tratan de entender todo lo que recibieron. Tienen edad de muñecas pero ya quieren jugar a la realidad. La doña barre la vereda por no llorar. Otras planchan, lavan, retan a los críos, se preocupan por todo, escriben el pizarrón con tiza, ven la novela, discuten la novela, sufren la novela, juegan a la novela. Juegan a la canasta, toman vino blanco, hacen el amor, culean, laburan, duermen y despiertan.

Los guasos atienden las despensas, patean una pelota en la plaza, andan en bici, se escavian en la esquina, aprietan con las guachas, hacen los deberes, pizzas y lomitos, lavan el fiat uno y el 147. Comparan celulares, se acomodan la gorrita, chorean zapatillas, manejan bondis, silban una de La Mona, van a la facultad, cambian el cuerito de la canilla, miran cualquier partido, escriben textos para radio, hacen el amor, culean, laburan, duermen y despiertan.

Acá pasan cosas. A ver, el tiempo pasa, eso es innegable. Se nota en los codos de las viejas, en las arrugas del Quique, en la pintura de las paredes, en los perros que ladran afónicos. Pasa. Transcurre. Al calendario no se lo puede detener. Las hojas se caen todos los días y la gente se acomoda como puede.
Pero el tiempo, o mejor dichos LOS tiempos van en otra velocidad. Es como que el barrio tiró el ancla en su tierra. El suelo, a veces blando como la arena, otras duro como la arcilla, juega con la barriada, estirando el paréntesis del tiempo.
¿¡Cómo les puedo explicar que acá todavía hay reposeras en las veredas?! Que los viejos de Ejército juegan al tejo en un pedacito de jardín. Que los vecinos me miran a los ojos y me saludan, levantan la mano o mueven la cabeza, me dicen "eh, qué hacé? Cómo andá?" Que a las compras las hacemos en René, o en Walter, o en Los Lentos, o en lo de la Estrella o en donde antes tenían la despensa Los Chicos. Que cuando caen dos gotas el barrio se inunda todo y hay que ver cómo sube el agua. Que los pendejos andan en bici y juegan a la pelota. Que esto no es un paraíso, no es lo ideal, no es un el sueño dorado de casi nadie. Es lo que es y con eso basta. Porque los falsos castillitos de naipes se derrumban con el primer estornudo.

Yo vine y me quedé.
Todavía no soy uno más pero sin dudas no soy uno menos.
No hay moraleja… la historia empieza y termina todos los días.

sábado, agosto 21, 2010

La fuerza de las evidencias

Y sí...
Domingo 20 de agosto.
Invierno.
Un sol precioso que nos permite el coraje de andar de mangas cortas.
Juega Belgrano de local.
El asado y el fernet aguardan su lugar en los estómagos...

Y sí... Es un día peronista...

lunes, julio 12, 2010

Ella

Ella lee, yo escribo.
El sol la pone contenta, la hace sonreír y con eso a mí me sobra.
Adentro de casa transcurre un tango. Me recuerda una época de películas, un estilo de vida. El bandoneón suena en el volumen justo y acompaña un mate recién cebado. Afuera vive el barrio. Bufanda al cuello, carrito de compras, escoba, cospel, bicicletas, pelota, la gente y sus cosas. Los perros trotan como siempre; para ellos no hubo viejos tiempos.
Le extiendo un mate, me dice que no, que ya me levanto yo. Me sonríe cuando me ve venir, me besa mucho, nos mostramos los dientes y vuelvo a las letras.
Ilumina todo, esta mujer ilumina todo.
Me devuelve el mate, me besa, me ama y todo vuelve a empezar.

martes, julio 06, 2010

Nota

Columna de opinión/color semanal que estoy escribiendo para el diario Comercio y Justicia. Esta fue la de ayer.
Abrazo.

No cuenten conmigo


En la frente no caben más arrugas. La palma de la mano sosteniendo una cabeza que da vueltas, que no lo puede creer, que no lo quiere creer. Quedar afuera, que no salga una, ligar cuatro golpes en la red, ver los festejos ajenos. No, esto no pasó; que el sueño siga, por favor que siga.
Ahí estamos todos preguntándonos qué carajo hacemos ahora, quién tiene la culpa, a quién vamos a castigar, qué vamos a hacer con tanto asado, con tanta alegría planificada, con tanto futuro feliz trunco. El fútbol en estas tierras es todo y es nada. Hoy quedamos con la amarga sensación de vacío. Hoy somos un puñado de nada en una historia que nos contó que éramos mucho. Lamentablemente el tiempo se nos pasa y se acumulan generación que heredan una serie de alegrías futbolísticas de las que muchos no fuimos parte. Una gran mayoría de la población jamás fue campeón, jamás vio al equipo patrio en una final, levantar la copa, sentirse único. Y como estas son cosas que pasan cada cuatro años la espera se torna insoportable.
Imagino el paisaje repetido de críticas. Más que críticas acusaciones, dedos señalando a diestra y siniestra y un coro de "yo les dije". La figura de Maradona, tan fácil para cargarla de culpas, recibirá munición gruesa. En este caso prefiero quedarme con las palabras de un Osvaldo Soriano que nunca muere, en aquel Mundial del ‘94: "Maradona es el gran relato de este país. Un gran relato que todavía no terminó. Nosotros estamos viéndolo ahora en la inmediatez. El tipo que tiraba balines a los periodistas hace tres meses, el que la estaba rompiendo y ahora quedó fuera del Mundial. Pero el problema no es sólo Maradona. Porque lo que le pasa al sujeto de nuestro amor no puede sernos ajeno. Por eso no cuenten conmigo para crucificar a Diego."
Los partidos son películas tensas, dramáticas, con inicio, nudo y desenlace. Argentina estuvo ajeno y peleado con las dos primeras partes y fue todo lo segundo. Ahora, a esperar el siguiente estreno.
Hasta la próxima. Abrazo de consuelo.


p.d: la nota salió con otro título. Hoy, luego de unos días, sentí que este era el título que me convencía.

lunes, junio 28, 2010

La concha de su madre

Me tiene podrido Brasil.
Son la mejor selección y la más puta.
Son un montón de jugadorazos detestables, llorones y cagones. Y el ícono de todo ese rejunte de mamitas es el putazo de Robinho. Cada roce parece ser un escopetazo al pecho. Se tiran como si la muerte los estuviera empujando. Ay, qué bronca que me da.
Me molesta verlos festejar.
Me molesta verlos ganar.
Me molesta el color de la camiseta.
Me molesta sus sonrisas.
Me mo-les-tan.

Eso.
Quería desquitarme mientras veo estos octavos de final entre Chile y Brasil.
Eso.
Abrazo.


Y encima los putos acaban de meter el tercero................. Con una contra de un guaso que se llama Ramires y un gol del hijo de re mil puta de Robinho.

miércoles, junio 23, 2010

Idolo



¡PA-LEEER-MOOOOOO / PA-LEEER-MOOOOOO!


viernes, junio 04, 2010

Cuento

Hace unos días terminé un cuento. Un cuento viejo, viejísimo. Hace más de un año puse la palabra fundacional. Escribí unas páginas. Lo dejé. Al mes lo agarré, escribí otras páginas y lo dejé Y ahí quedó, lleno de telarañas. Hoy, después de 10 meses, abrí el archivo respiré hondo y lo terminé.
Lo había abandonado porque pensaba que era una mierda. Ahora que lo terminé estoy contento pero sigo pensando que no está bueno. Que no me convence. Igual quería compartirlo pa ver que piensan. Así que mandaré por mail el texto a quien quiera así me da su crítica.
Un abrazo:



gringo

jueves, mayo 20, 2010

Las cosas de Barrio Las Flores V

René

Domingo de estos inviernos cordobeses, con sol y mangas cortas. El reloj descansaba sobre el mediodía y en la calle el olor a asado tumbaba las amarguras y despertaba los estómagos. Los autos en la calle, las familias visitando a las familias, las risitas, las guitarras, los gritos de alegría, que suben desde los patios y bajan a la vereda.
Yo, solo en casa. Cerca de las dos de la tarde agarro la bici y voy a visitar a mi familia del barrio: los guasos de la pizzería. Cargo un envase de cerveza en la mochila y me voy a lo de René a comprar la birra para no caer con las manos vacías.
Pedaleo los treinta segundos, las dos cuadras que me separan del almacén. En la heladera hay Quilmes (a priori mi primera elección), Brahma y Budweiser, en mi bolsillo $4.75. Pregunto los precios:
- La Quilmes está a $5.25 y la Brahma a $4.75.
- Dame la Brahma nomás.
René busca la más fría y yo, como para cumplir un ritual de charla de almacén, le comento que la otra vez compré en General Bustos, la Brahma a $3.25. Y ahí René empieza su historia, su parte en el asunto, su codo de amigo a amigo:
- Sí, yo voy a bajar los precios la semana que viene. Resulta que viene el preventista, el que me trae las cervezas y me dice "ojo que la cerveza va a aumentar". Entonces yo le digo que bueno, que me deje diez cajones. Ves vos lo que me hace después el hijo de puta, viene a la otra semana con carteles de precio sugerido y me dice que la cerveza va a bajar. ¡Qué guanacos que son estos culiados! Yo le dije que ni mierda voy a bajar el precio, que cuando se me terminen los diez cajones que compré más caros, después voy a bajar yo. ¿Podés creer lo que son estos tipos? Te vienen con el verso del aumento para venderte más y después te caen con otra.
Yo asiento con la cabeza y le digo algo como qué barbaridad. Con el envase lleno en la mano, saludo, agarro la bici y sigo.
Mientras, René nos transfiere a todos su pelea con Brahma y seguiremos pagando más caros los porrones. Habrá que esperar una semana más para beber cerveza a unas monedas más baratas. Igual, la anécdota provocó unas buenas risas entre los guasos de la pizzería. Y la vida es un poco más importante que cincuenta centavos. Por lo menos garpé las carcajadas y comí en familia.

domingo, mayo 02, 2010

Los locos archivos olvidados

Otro pedazo de cuento que nunca continué. Arranco este estracto de eso que jamás será concluido. A verrrr...



A Manuel Ituxberría, de chico le decían "manu". Hijo de dos anarquistas exagerados, manu creció en un suburbio de la ciudad, un barrio que se venía abajo junto con el país. Sus padres decidieron en un momento de éxtasis ideológico que no mandarían a su hijo a la escuela primaria, ya que el estado tiene como núcleo dominador del hombre a todo el aparato educativo. Y ellos no iban a dejar que los tentáculos de la represión le alienaran la cabeza a su pequeño con lógicas liberales, occidentales y cristianas.
Los vecinos advirtieron que manu deambulaba todo el día en la calle, y que sus pantalones estaban rotos y sucios. Tres viejas que se habían aburrido de barrer la vereda, consideraron que esto no podía ser, que el niño sufriría, que no es posible, que tiene que ir al colegio, que por favor alguien le parche esos pantalones al nene, que mi hijo no se va a juntar más con el tuyo. Los padres de manu escucharon todo el discurso de pseudo preocupación por el prójimo y los mandaron al carajo. "El chico va ser y hacer con su vida lo que le plazca". Con tajo en la cara y orgullo tirado al piso, las viejas se fueron hasta la policía a denunciar maltrato infantil, abuso de menores, falta de responsabilidad paterna, veredas sucias, y mal aspecto. Los canas, con tal de sacarse a las viejas de encima, hablaron con un juez de menores. Amenazaron a los anarquistas con quitarles a manu si no lo mandaban al colegio, cosían esos pantalones negros, y barrían la vereda. Manuel en un reformatorio hubiera sido un triunfo de la hegemonía que ostentaba el poder. Resignados, Manuel Ituxberría, empezó el primer grado a los ocho años de edad.
Manuel, igualmente, no corría con desventaja: ya sabía sumar, restar y hacer multiplicaciones simples. Desde los cuatro años había empezado a agarrar los libros. Recitaba en voz alta los "Anarquistas Expropiadores", de Osvaldo Bayer, para delirio de sus padres. El chico no entendía nada, pero el hábito de lectura se hizo cada día más intenso y profundo.
Cuando estaba en 3er grado le dijo a la señorita que era una mentirosa, que a los nenes no los trae ni una cigüeña de París, ni vienen en un repollo, ni nada de eso, que las relaciones sexuales entre el hombre y la mujer son algo hermoso, que le daba bronca escuchar semejantes mentiras de la boca de la que se supone es la que les tendría que enseñar la verdad, que no iba a venir más a clases hasta que las cosas no fueran claras, y que los compañeros merecían saber la verdad y no mentiras pintadas con crayones de colores. La Señorita Mirta Angioletti, llamó a la directora de inmediato. Ninguna de las dos oligofrénicas sabía qué carajo hacer con "este pendejo de mierda que nos está cagando la vida desde que entró al colegio". Llamar a los padres hubiera sido inútil. Hacerlo repetir de grado hubiera causado una mala impresión y un deterioro de la imagen del colegio; además, el pibe seguiría estando en el colegio. El problema (para las viejas) era que manu tenía excelentes notas, sus compañeros lo querían y lo respetaban (recordemos los años de más) y había logrado que varias Señoritas lo valoraran y hasta consiguió que algunas volvieran a los libros para capacitarse pedagógicamente: "cuando uno se dedica a la docencia tiene un arma fundamental en su poder, si esa arma cae en manos equivocadas, o se utiliza incorrectamente, el pueblo pierde su capacidad de lucha". Esta reflexión salió de la boca de Manuel Ituxberría a los doce años de edad.

domingo, abril 25, 2010

Como pa postear algo..........................

Esto será algo más similar a esos diarios íntimos que tanto polulan en los blogs. Eso que tanto aborresco pero que ahora voy a acercarme porque sí.
Esto será algo raro por la hora y el día. Hoy, domingo, tuve la rara sensación de vivirlo desde las nueve de la mañana. Es que ayer fuimos a la cancha; y el asado previo; y los estimulantes previos; y lo previo; y la previa; y el durante, uff, el durante...; y el después (el post). Y a las nueve de la noche me morí, en el entretiempo de Huracán - Independiente.


Domingo. Mañana de sol.
Barrio Las Flores.


El problema de empezar a limpiar algo es que hay que terminarlo.
Me desperecé y meé y lavé dientes y miré al espejo y acomodé con las manos el poco pelo y salí del baño para volver al rato. Puse la pava, tomé mate, intenté escribir una buena historia con meses de abandono. No, no hubo caso. Seguí tomando mate y pasé ese rato que anticipé para visitar el baño y dejar el asado de ayer, el fernet y los mates.
Más liviano y más despierto puse algo de Trula para amenizar la mañana que ya empezaba a mirar con cariño al mediodía. Calenté más agua para seguir mateando. Vi la cocina (las hornallas y sus alrededores). Un asco. Hace mucho que no hago nada en la casa, pensé. Voy a limpiar la cocina (el artefacto, no el espacio). Empecé. Me cansé rápidamente. La espontánea acción me llenó de regocijo pero estaba agotado. Contemplo mi obra con orgullo. Los chicos van a estar chochos cuando lo vean, pienso. ¿Se darán cuenta que lo limpié?, vuelvo a pensar. Miro hacia la izquierda, al lado del artefacto llamado cocina. Ahí está, casi como un objeto decorativo, el microondas que me regaló mi vieja cuando nos fuimos a vivir con los muchachos. Un cuadrado gigante, de los viejos, de los que sólo le anda una función, pero todavía anda. Como los equipitos de música que van muriendo de a poco; primero el cd, después las caseteras, el volumen, un parlante, para quedar en terapia intensiva agonizando con una AM a todo lo que da, escuchando el partido de visitante.
Me fui para volver. El microondas vive al lado de la cocina. Se chupa todo el aceite, la salsa, todo tipo de salpicaduras. Le voy a pasar un trapo ahí arribita pa sacarle la tierra pegada, dije. Y lo hice. Y acá es donde viene el problema. Porque cuando abrí el coso para limpiar un poco mejor la superficie a la vista, metí la mirada en el interior y observé toda esa grasa pegada, toda la suciedad de color marrón claro, oscuro, mezclado. Y la puta madre que lo parió. Agarré el Cif (sí, el Cif) y me puse a sacarle toda la porquería al maldito microondas. Esponja, trapo, servilletas de papel, la otra, también, la de alambre. Todo el circo de la limpieza. Treinta minutos para limpiar una superficie de un metro en una casa gigante. ¡Más de media hora, más!
Pienso en las amas de casa. O en los histéricos de la limpieza. Pienso en esa gente que tiene un día al mes o a la semana para limpiar, ponele, las ventanas o el horno o la biblioteca o la heladera o ... (completen ustedes esta lista de limpiezas que NUNCA se realizan)
Este texto no tiene moraleja, creo. No tiene un remate que deje en claro alguna sensación fuerte. No. Pero voy a incluirlo en una serie de textos etiquetados bajo el nombre convivencias.

No sé.
¿Termina?
Sí.
¡Un abrazo!

lunes, abril 19, 2010

Recuerdos

Primero, feliz cumpleaños.
Segundo, felicidades, en serio.
Tercero, recordarte.
Fue algo así: me trajiste la posta, me ayudaste a esto que soy. Me trajiste con una anécdota de viaje una verdad gigante.
Fue algo así: viajando, haciendo dedo, yendo de Córdoba a Montevideo, charlando con el camionero, y éste que dice, me contás, "yo la verdad que no entiendo... cómo van a andar diciendo 'che, chabón, che, chabona'; ¡carajo!, los cordobeses dicen 'guaso'; es así; nada de usar esas boludeces".
Fue algo así: el camionero, vos, tu dedo levantado, tus vacaciones, la casualidad gigante que decidas contar eso y no otras cosas, o eso y otras tantas cosas.
Es así: acá somos guasos, y vos sos guasa para mí. Para algunos serás la seño, para otros hija, hermana, novia, amiga o compañera, el apocalipsis o la víbora (según elijamos los recuerdos).
Ya. No me hace ni falta decir tu nombre.
Te quiero, guasa.
Feliz cumple.

viernes, abril 09, 2010

Invitación

El Club Atlético Belgrano invita, este viernes:

lunes, abril 05, 2010

Brujas




Brujas.
Ciudad de canales. De agua por todos lados.
Ciudad Medieval. De historias.
Al parecer
todo puede suceder.


Un abrazo a mi niñéz:

Me dijeron que en el reino del revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS…

Me dijeron que en el reino del revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Me dijeron que en el reino del revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Me dijeron que en el reino del revés
hay un perro pequinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Me dijeron que en el reino del revés
un señor llamado Andrés
tiene mil quinientos treinta chimpancés
que si miras no los ves.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

Y me dijeron que en el reino del revés
una araña y un ciempiés
van montados al palacio del Marqués
en caballos de ajedrez.

VAMOS A VER CÓMO ES EL REINO DEL REVÉS...

M.E.Walsh.

Otro mundo

Me llega un mail de un conocido.
Título del asunto: "vendo notebook".
Abro.
No hay caso, el mail viene escrito en chino:


"Gente,

Vendo la siguiente notebook:

Características

Marca: Asus
Modelo: UX50v
Peso: 2,6Kg. Ultradegada.
Procesador: Intel Centrino Core2 solo SU3500.
Memoria Cache: 3Mb L2.
Memoria RAM: 4GB. (max 8 GB).
Dos Placas de video incluidas: nVidia GeForce G105M/Intel GMA 3500.
Memoria de Video: 512 MB dedicados (no compartidos con la RAM).
Disco Duro: 500GB SATA.
Sistema operativo: Windows Vista 64 bits Home Premium Original
Unidad de Disco: DVD+/-RW CD-RW doble capa
Display: 15,6'' LED de alta definición (1366x768)
Placa de red: 10/100/1000 Mbps Athereos
Paca de red inalámbrica: Intel 5100 802.11a/b/g/n
Placa de sonido: Altec Lansing con SRS Premium Sound y Subwoofer.
Teclado: 101 teclas inglés con teclado numérico. Retroiluminado.
Dispositivo señalador: Touchpad con scroll up y down dedicado.
PC card slots: ExpressCard/54 compatible con ExpressCard/34
Batería: 2800mAh.
Puertos:
1 Lector de tarjetas 5 en 1.
1 puerto eSATA
1 puerto HDMI
1 puerto Infrarojo
1 puerto de expasión de notebook
3 puertos USB
1 puerto RJ45
1 puerto VGA
1 puerto Auriculares
1 puerto Micrófono"

Qué lejos estoy de algunos mundos...

jueves, marzo 11, 2010

Palabra mayor



"No creo que sea lo mismo la soledad en Dinamarca que la soledad en Argentina. No es que descalifique la soledad del pobre dinamarqués. Una persona se puede sentir como la mierda en cualquier país, pero el dinamarqués va y se suicida; en cambio aquí la soledad nos acompaña desde el nacimiento, junto con la idea de que hay pocas maneras de incidir en el curso de nuestras vidas, porque estamos más expuestos a vicisitudes del país que a las propias. Un argentino, en lugar de suicidarse, deambula, deambula. O se mete en problemas. Si pienso ahora en los personajes de No habrá más penas ni olvido, esos peronistas que se pelean a muerte, hasta el día anterior en que empieza estaban lo más bien, no pasaba un carajo, todos amigos en el pueblo. Ningúno de ellos podía prever que tendría un destino histórico. Son de una clase social muy precisa, tipos que nunca serán ricos ni aspiran a serlo, y de prontola historia los alcanza y los arrastra, porque así es la historia argentina. Uno da un paso y lo arrastraban cinco pasos más y ya estás en el medio del mar y hay que nada o te hundís."


Osvaldo Soriano

lunes, febrero 22, 2010

Aguasfuertes madrileñas II

A los Nitratos.



Pienso, primero, en algunas de mis quejas, en las constantes dificultades que tuve para encontrar un lugar cómodo para escribir, un teclado como los nuestros, una silla, un escritorio, o eso que se llama ambiente. Pienso, luego, en los comienzos de un texto. Esto ocurre en el momento en que teóricamente todas esas condiciones que me impedían escribir se esfuman ante la presencia y la sensación de estar en "ambiente". Me siento por primera vez en muchos días al frente de una computadora. Nada sale. Ni siquiera tengo ganas de escribir. Cierro todo y vuelvo al blanco absoluto.
Horas más tarde camino por Madrid; me doy cuenta que todo es nada cuando uno no piensa, cuando no hay ganas de escribir, cuando los entusiasmos se duermen detrás de excusas, cuando no empujamos la voluntad. Llueve o nieva insistentemente, prepotentemente. Mientras camino empiezo a escribir sin papel. Vuelvo a pensar en los comienzos y caigo nuevamente a los lugares conocidos, a mis lugares felices. Cuando las palabras se empiezan a acumular en mi cabeza, cuando las imágenes se pegan una tras otra en un gran negativo de cine, sé que estoy listo. Busco la crónica, la vivencia, los lugares y ahí aparece Arlt, caminando al lado mío, fumando un cigarrillo, ofreciéndome una palabra que no se muere nunca, que acumula vigencia cada año.
Creo recordar un prólogo a una de sus (fantásticas) novelas: Los Lanzallamas. Voy hacia allá. Leo y encuentro una respuesta a mi presente, escrita hace más de setenta años. "Estoy contento de haber tenido la voluntad de trabajar, en condiciones bastante desfavorables, para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana". Y sigue: "Digo esto para estimular a los principiantes en la vocación, a quienes siempre les interesa el procedimiento técnico del novelista. Cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras".Las palabras me sacuden. Son el cross a la mandíbula que Arlt siempre buscó. Ante tantas cachetadas y sacudones sólo me resta renunciar a la dejadez y empezar a escribir.
Es muy fuerte: "cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte". Esa frase tiene mil traducciones; una de ellas, quizás, sea: "dale, pendejo, ponete las pilas". Arlt es un caudillo aconsejando al pibe que recién sube a primera. Lleva, sin dudas, la cinta de capitán, las medias gruesas, sin canilleras y juega siempre con los mismos botines (vieja cábala). Arlt nos apadrina a todos los comunes, los ordinarios, los cotidianos, los que, como él, "no escriben bien", no son refinados, no tienen "estilo". Somos del equipo del trabajo, que miramos con lástima a las estrellitas que se alumbran entre ellos, a los que viven con la paja mental, los que creen ser "los elegidos", la vanguardia literaria. En las concentraciones largas, en las noches de insomnio, nos dice, mientras tomamos un mate, que "para hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad". Soberbio, Roberto, soberbio.
Dije, unos renglones más arriba, que había pensando en los comienzos. Es verdad. También dije, que había pensando en Arlt, en su prólogo, en su comienzo. Todo parece tener alguna coherencia; un poco frágil, pero mínima coherencia al fin. Y esto, que se suponía que iba a ser una introducción a algo, ahora es un texto propio. Y ahora quiero escribir sobre Arlt y no de ese algo. O, mejor aún, dejarlo hablar a él, que es un campeón y que siempre que define la manda a guardar, aunque no sea con una definición de lujo y los críticos digan que tiene suerte. Pero eso a la tribuna no le importa una mierda y delira cada vez que Arlt va fuerte al piso a trabar con el rival y la manda al lateral. El sudor de la camiseta no se olvida.
"El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y "que los eunucos bufen".
El porvenir es triunfalmente nuestro.
Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la "Underwood", que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero…. Mientras escribo estas líneas pienso en mi próxima novela. Se titulará El Amor brujo y aparecerá en agosto del año 1932.
Y que el futuro diga.
Roberto Arlt"



Yo no puedo agregar nada más.

domingo, febrero 21, 2010

Nada que envidiar





Estadio Santiago Bernabeu. Real Madrid.

martes, febrero 16, 2010

Crónicas Amsterdamianas (The dutch chronicles)

El tren avanza a buen ritmo. Es de noche y no se puede ver casi nada del paisaje. Al parecer hay nieve, pero tampoco lo podemos confirmar. Llegamos a la estación central y la primera sorpresa es la confianza local: en ningún momento nos pidieron el pasaje de tren. Pienso como argentino: podríamos haber viajado gratis.
Salimos de la estación y confirmamos la nieve (y el frío). Amsterdam está más que despierta y la gente deambula por todos lados; las bicis circulan a pesar de la lluvia persistente y las bajas temperaturas; los tranvías están por todos lados, y también se ven un par de automóviles por las callecitas empedradas. Con los primeros pasos le regalo mis primeras sonrisas a la ciudad.
Amsterdam es una ciudad increíble. La gente parece vivir feliz, en un cuento que ellos mismos escriben. Suena cursi, pero así se siente. Acostumbrado a vivir y codearme con esa decepción indescifrable que implica ser argentino, con ese péndulo de felicidad y tristeza que llevamos a todos lados, como un reloj pesado, colgado en el cuello, la tranquilidad de los holandeses me llenaba los ojos de sorpresa. Los tipos parecen estar viviendo con total despreocupación; sólo compararble con la sensación efímera de las vacaciones: los quince días mágicos de los cotidianos trescientos sesenta y cinco.
Leo en la guía: "Amsterdam es una ciudad multicultural, viva y alegre. La historia ha marcado su carácter abierto, al ser una urbe que nació mirando al mar y, a través de él, a otras tierras lejanas. Es una ciudad acostumbrada desde hace siglos a recibir visitantes de otros países, de otras culturas y otras lenguas. Es difícil sentirte extranjero en Amsterdam, porque es una ciudad de todos y para todos. Estandarte de la tolerancia en el mundo entero, Amsterdam sigue el lema de "vivir y dejar vivir". Perderse por su casco antiguo, por sus barrios señoriales, su barrio judío y su sorprendente barrio rojo, permite al visitante beber su esencia. Amsterdam es una ciudad que se percibe con los cinco sentidos: se huele, se saborea, se observa, se toca y se deja oír. Amsterdam, sobre todo, se deja querer".
Las palabras de la guía me parecen magníficas y creo que esta mina (es una mina la que escribe las guías) debería dejarse de joder y ponerse a escribir en serio.
Leo la parte de "una urbe que nació mirando al mar" y desde algún lugar de mi ignorancia pienso que este país fue uno de los mayores colonizadores de la historia. Durante siglos se metieron a cuanto país africano (y algún americano) se les cantó. Pero, así y todo, la historia prefiere recordar (y con justa razón) a los piratas ingleses, los saqueadores españoles y portugueses, los oportunistas franceses. ¿Y Holanda? ¿Y Bélgica? Estos tipos son tan simpáticos que se las han arreglado para quedar bien parados ante el mundo. Parece ser así: "Amsterdam se deja querer".
La ciudad es toda agua. Los canales se distribuyen como una gran tela araña que termina en el mar. Cientos de puentes y puentecitos conectan la ciudad, y las casas, casi todas de dos o tres pisos, una pegadita al lado de la otra, parecen estar en constante bamboleo, como siguiendo la respiración del agua, como si estuvieran a punto de venirse abajo.
Nuestro alojamiento está ubicado en plena zona roja. Lejos de ser un lugar de ambientes pesados, oscuros y peligrosos, esta parte de la ciudad estalla de vida. Levanto la cabeza hacia el cielo y vuelvo a mi Córdoba, a la noche del mercado de abasto, a la calle San Martín, Libertad, La Tablada, Humberto Primo, a las sombras que persiguen sombras. Otra cosa. Bajo la cabeza y estoy en Amsterdam y recorro las callecitas plagadas de Coffee Shops, Sex Shops, bares, locales de comida, y más de una docena de restaurantes argentinos. Me sorprende la cantidad. Ante el primero me saco una foto. En el segundo sólo fotografío el cartel. Y ya cuando me doy cuenta de la cantidad de locales patrios, sólo me río y sigo caminando.
En un momento me detengo a ver la vaquita iluminada del local. De repente sale un flaco, con un manejo del castellano similar a mi manejo del holandés, y arranca a los gritos: "¡restauran argentino! ¡Quilmes, carne, empanadas, Aberdeen Angus!" El guaso tiró todo el catálogo de saberes gastronómicos argentinos, sin omitir el nombre de una vaca. Sonreí y le dije "gracias, pero no". Pagar veinte euros (x $5,43) por un pedazo de falda o aguja parrillera se lo dejo a los estómagos resignados a extrañar la patria y a las billeteras más gordas.
Empiezo a comprender mi simpatía por este lugar: esta gente no parece europea. Hay una intención constante de amabilidad, de relacionarse con el extraño total, que se asemeja más a lo nuestro, al rasgo destacable del latino.

Es el último día. Mientras espero en la estación de trenes me cebo un mate. Dos policías vienen caminando. Se frenan, ven algo verde, con humo y una bombilla. "Mate –les digo- Argentina". Sonríen y siguen. Hasta los policías parecen tener moral. El tren arranca y por la ventanilla veo una ciudad a la que quizás jamás volveré. Amsterdam te invita a ser algo más que una mano sacando fotos, a buscar un poquito más que un museo, una iglesia, o un palacio, a dejar la ropa de turista, a buscar la sensación y no la acumulación de postales. Y eso alcanza para conmover.

sábado, febrero 13, 2010

Y sí...




No importa en qué cancha juguemos...

sábado, febrero 06, 2010

Desde Berlín

No es fácil encontrar un ciber.
No es fácil escribir en cibers.
No es fácil escribir en cibers que tienen los teclados con las teclas en otros lados, donde se hace imposible escribir dos palabras seguidas, donde no tenés los signos de puntuación, ni los acentos, ni las enies ~, pero tenés, por ejemplo "µ", "ß", "ä", "ü" y la muy popular "ö".
No es fácil conectar un usb para descargar y subir fotos si la cpu (o "el" cpu) está todo cerrado con un armazón de madera y un candado, y vigilado por dos turcos (o de alguno de esos países) con mucha cara de malo.
No, no es fácil.
En Berlín encontré los acentos, por lo menos.
Espero encontrar, en algún momento, algo parecido a la tranquilidad para proseguir con estas aguasfuertes/crónicas/textosquemegustanhacer y evitar que las palabras se me vuelen... y no vuelvan.
Trataré, en la proximidad de los días, hacer fácil lo difícil.
Hasta ese día.
Abrazos!

jueves, enero 28, 2010

Aguasfuertes madrileñas

Primer impacto: todos escavian todos los días todo el día. Acá me voy a adaptar rápidamente, pienso. Hay bares cada 20 metros; uno pide una cerveza (una "caña") y te traen un vacito de choop acompañado de una "tapa", que es un platito con algo para picar. Esto puede ir desde unas aceitunas hasta un pedazo de pan con bife de cerdo y aceite de oliva. Una locura. Empiezo a pensar en las posibilidades de instalar un barcito en Córdoba. Cuando avanzo en delirios algo me vuelve a llamar a la realidad: sos pobre, concentrate en imaginarte desde este otro lado de la barra. Bueno, me consuelo, tampoco se la pasa tan mal.
Segundo impacto: esta gente fuma mucho. Es increíble la cantidad de personas que fuma tabaco. Siempre se ven grupitos de guasos y minas, cagados de frío, en el palier de un edificio, fumando un pucho. Corren con ventaja: en casi todos los barcitos estos se puede fumar. Imagino el placer del fumador cuando puede combinar el alcohol con el humo.
Tercer impacto: todo es previsible. Las cosas suceden en un marco de previsibilidad. No hay histeria, no hay sorpresas desagradables... (me pregunto si también carecen de sorpresas agradables) La gente se levanta, espera el subte (metro) o el colectivo, o lo que fuere, a la misma hora, todos los días. El almuerzo sale lo mismo siempre, los impuestos también, difícilmente haya delitos sobre la propiedad privada, todo está explicado, ordenado, limpio. Eso impacta mucho. Charlando con mis primos les cuento esto y les digo que admiro esas seguridades pero que no sé si podría vivir así, que en Córdoba no sabés qué carajo te va a pasar la semana que viene, que vivimos con un ritmo de nervios, histeria e inseguridad pero que éstas se promedian con una cantidad inexplicable de sorpresas agradables y seguridades de otro tipo: un abrazo, la cerveza con el vecino, el fulbito de los martes, la cola interminable del almacen, la avalancha de un gol en el último minuto, el chiste del tachero, la puteada de cualquiera, las veredas rotas y los perros callejeros. Una lista incompleta, improvisada, algo cursi e imposible de comparar, pero que busca explicar algo difícil de explicar: las elecciones.
Cuarto impacto: el silencio. O por lo menos la falta de ruidos fuertes. La ciudad tiene un ritmo tranquilo; quizás se deba a todo lo recién mencionado en el tercer impacto. La gente habla a un volumen bajo. Es difícil escuchar las conversaciones ajenas. No es que sea metido, es que se me da por intentar descifrar si las personas son españolas, argentinas, rumanas, yanquis, francesas, o cameruneses. No hay gritos, no hay bocinas, música fuerte, ladridos de perros, escapes de moto, "lleve el tomate loco", "breteles de silicona dos por cinco pesos" , "librooooos", "pilas despertadores encendedores todo", "la luciérnaga", ni nada de eso.
Hay mil cosas más. Seguiré con los ojos abiertos, los oídos atentos y la tonada sintonizada en cordobés, para nunca olvidarme de dónde soy y qué cosas amo.

sábado, enero 23, 2010

Una pared limpia no dice nada

Las paredes son las imprentas de los pueblos, o algo así.
Resulta que yo suelo visitar un blog muy bueno que se llama "A lo Belgrano". El concepto del guaso que lo hace es siempre el mismo: construir desde la historia, contar lo que no se sabe, volver al pasado para mirar el futuro y el presente y siempre, pero siempre, tirando buena onda. Él posteó una serie de fotos de las pintadas que rodean al Gigante. Yo comenté el post diciendo que había una muy buena que dice "Muchos mitos existen acá" (frase de la excelente canción de Las Pelotas, que Sokol cantaba con toda la onda) ¿Qué hace el guaso del post? Al toque postea este video increíble que ahora yo comparto para ustedes. Mi intención es que yo no tenga necesidad de postear las cosas que él tiene y que sean ustedes los que entren a este buen blog, sean de Belgran o no.
Un abrazo y disfruten que está muy bueno el video.

jueves, enero 14, 2010

Archivo

Para los que no están de vacaciones.
Para los que, como yo, tuercen cabeza, espalda, brazo, mano y pierna para adaptarse al resto. Algunos de ellos: juan cruz, chucho, rubiolo, una chica que me gustaba en la primaria que se llama/ba Julia Pereyro, Hugo Chávez, nico y nacho ramia, y una mención especial para cintia. Seguro que alguno me olvido.
Acá va, un texto malísimo escrito hace un montonazo de años. Pensé en re-escribirlo para corregirle (aunque sea) algunas frases chotazas. Pero no. Lo hecho hecho está.
¡Abrazos!

Los derechos de los zurdos

Creer en el cambio, hacer cambios para el cambio. Creer en la utopía de otro mundo. Ser más humano. Tratar de construir con el otro. ¡Qué difícil ser zurdo en un país de derecha! Qué difícil tratar de ser todo esto. Todo esto es difícil, pero es realmente difícil ser zurdo cuando todo está preparado para la derecha.
Hace muchas décadas, a los que eran zurdos, les ataban la mano detrás de la espalda para que escribieran con la derecha. Ese es un signo que no puede pasar por alto. No entiendo cuál podría haber sido el problema de escribir con la izquierda. Se ve que la derecha sentía la amenaza de una izquierda intelectual, entonces puso la maquinaria en movimiento.
Las tijeras, las cámaras filmadoras, los instrumentos musicales, el mouse de mi computadora, los abrelatas, y otras tantas cosas que son pensadas solo para derechos. ¿Y a nosotros que nos queda? ¿Tan solo la resignación a adaptarnos?
Salvo Maradona (el más grande), al resto de los zurdos se los critica por ser "demasiado zurdos". El "piojo" López, el "pocho" Insua, y el tan insultado Josemir Lujambio, entre otros, son un claro ejemplo. Lo extraño es que la mayoría de los derechos tampoco pueden tirar un centro con la pierna menos hábil pero a ellos nadie les dice nada. En el fútbol también nos discriminan.
Voy a la facultad y en un aula para 200 personas hay solo 20 pupitres para nosotros. Siempre relegados en una punta. Siempre poquitos. ¿Es para tanto? ¿Será ese otro de los decretos de la Ley de Educación Superior?


No había de estos en la primaria...

Y por último, las armas. Si prestan atención, todas las armas de fuego están hechas para el uso exclusivo de los diestros, con el seguro del lado del pulgar. En síntesis: solo para la mano derecha, para que las usen las derechas. ¿Tanto miedo hay de que los zurdos tomemos las armas? ¿O sea que la derecha tiene a su disposición la industria, el conocimiento, las armas y salvo maradonianas excepciones, también el fútbol? Esto no está bien. ¿No creen?
Dicen que los zurdos usamos el otro hemisferio del cerebro, el derecho, vaya paradoja ¿no? La sociedad nos discrimina, nos corren por derecha. El mundo sigue su marcha sin esperarnos. Nosotros, los que pensamos distinto, los que usamos esa parte de la cabeza, que ustedes, los derechos no usan, vamos quedando solos. Un grupito reducido de personas que nunca dejará la lucha por tratar de que todos, alguna vez, despierten su cabeza dormida y piensen distinto.





p.d: tengan en cuenta eso........ la edad del texto y la del guaso que lo escribió. Es como pa pasar el rato.........
P.d: cuando yo escribí esto Messi todavía gateaba....


ANEXO:

Antes de publicar este texto choto pensé en poner una foto. Bueno, boludeando en google me di conque el 13 de agosto es el DÍA INTERNACIONAL DE LOS ZURDOS. (¡Mortalazo!) Si van acá pueden leer algunas cosas interesantes. Ponele: al parecer hay entre un 8 y un 13% de zurdos en el mundo, pero "Se piensa que el número de zurdos a nivel mundial sería mayor sin las presiones culturales; al parecer, un cuarto de la población nace zurda. Por ello, el escribir no es un indicador preciso, como podría parecerlo, ya que muchos zurdos escriben con la mano derecha, obligados durante su aprendizaje por la presión social, pero usan la mano izquierda para otras tareas, golpean un balón con el pie izquierdo preferentemente, etc".



¡Atención! Se comprobó finalmente lo que todos sospechábamos. Lo descubrió Clarín, obvio, "el gran diario argentino": "Un grupo de científicos de la Universidad de Oxford llegó a la conclusión de que el gen LRRTM1 transmitido por vía paterna está altamente asociado con el ser zurdo". Si querés seguir leyendo esta nota cliqueá acá.

Y bueno, no me pude resistir a la tentación de mencionar la cantidad de guasos y guasas que eran/son unos grossos en lo que hacían y que eran/son zurdos/as. Copio y pego: "La que sigue es una pequeñísima muestra de una lista inabarcable de zurdos famosos que a lo largo de la historia sobresalieron, y aún lo hacen, en las disciplinas más dispares. Es más, en muchas de ellas la clave del éxito -llámese pintor, músico o jugador de fútbol- estuvo depositada en el uso de la zurda. No estaría nada mal empezar el conteo por la prodigiosa de Diego Armando Maradona.
En el deporte, otros zurdos famosos son Emanuel Ginóbili y Guillermo Vilas. También lo eran los maestros de la pintura Leonardo Da Vinci, Miguel Angel Buonarotti, Rafael Sanzio, Alberto Durero, Hans Holbein, Pieter Paul Rubens y Pablo Picasso.
La música tampoco se privó de ellos. Como ejemplo, fueron zurdos Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven,Wolfgang Amadeus Mozart, Robert Schumann, Sergei Rachmaninoff, Maurice Ravel y Jimmy Hendrix. Y lo son los legendarios Bob Dylan y Paul McCartney.
La nómina sigue con Napoleón Bonaparte, Mahatma Gandhi, Winston Churchill, Adolf Hitler y Ronald Reagan. Lo son Vladimir Putin, George Bush (padre), Bill Clinton, Hugo Chávez y Alan García. Y el terrorista más buscado del planeta, Osama bin Laden.
Entre los zurdos famosos del mundo del espectáculo están Greta Garbo, Cary Grant, Charles Chaplin, Fred Astaire, Ginger Rogers, Judy Garland, Marilyn Monroe, Steve McQueen y Robert De Niro.




En el plano de la ficción, Ned Flanders, el vecino santurrón de Homero Simpson, es un célebre zurdo que dispuesto a acabar con las penurias de sus pares abrió un negocio para... zurdos".


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.zzzzzzzzzzzurdos...........
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p.d: ufff, hay una cantidad importante de fachos culiados que son zurdos, en la lista se ubican a la derecha de Ghandi hasta Alan García. Tienen un equipo completo los hijo e' puta, pero nosotros trajimos refuerzos de jerarquía: Hugo Chávez ('El padre de la revolución bolivariana'), Bin Laden (ponele...), Napoleón (ponele...) y Perón (porque el 'General' es de todo el pueblo, y si le pedimos que juegue para nosotros no va a dudarlo) Y si nos faltan jugadores lo ponemos a Robert De Niro de cuatro, que seguro que se prende para un picado.

miércoles, enero 13, 2010

Ausencias

Tan todos de vacaciones....... nadie escribe, nadie postea....

sábado, enero 02, 2010

Volver

Volver: Regresar. Retornar. Dar vuelta. Reaparecer. Venir. Llegar. Reanudar. Retomar. Reemprender. Insistir. Con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi ser. Aunque no necesariamente, digo, la parte de la frente marchita, o de la cabeza gacha, o de la tristeza o, digo, nostalgia, que hace del tiempo algo marchito para el alma, la frente, el ser, el sentir que es un soplo la vida, que se va, que todo es una brisa, un recuerdo efímero, un dolor presente, el miedo al encuentro con el pasado que vuelve.
Y digo, y vuelvo a decir, que no, que no necesariamente. Que algunas vueltas son insistencias, como dije, vueltas para dar vueltas, como esta, o aquella, o la tuya y la de ellos. A veces pasitos para atrás pero zancadas necesarias para adelante. Reaparecer. Retomar. Curar. Sanar. Insistir.
Una casa, por supuesto, la que me vio crecer, la que tiene una rodilla marcada con sangre, una televisión prendida, puertas cerradas alguna vez, un cachorro, otro sabio, la decepción de una vez y la alegría de otra, y las marcas del volver. Y a veces, también, sí se busca el regreso, sí se quiere, sí se ama a lo que se vuelve. Mi mirada a esta casa que ahora la nombro como debe ser, mi casa. Siempre se vuelve al primer amor. Un raro retornar que se siente en una caricia, la caricia de mi madre, de la vieja, que en todas las letras es siempre, sin buscar excepciones a las reglas, lo más grande que hay.
En el momento de dejar las metáforas, de poner palabras a las palabras, de decir lo que se quiere decir sin la otra cara de la moneda, sin dejar de buscar una melodía bella que abrace los cuerpos, como abrazaron el mío tantas veces, diré, digo, lo que quiero decir, cuando hablo de volver. Mi cuerpo cada día más viejo, aunque joven, acostado en una cama. El sonido, más bien ruido, de una tos horrible, la mía, no la de mi viejo, que es costumbre. Esta vez la mía, la herencia genética, quizás, la excusa ante los descuidos, las manos levantadas ante eso que se llama destino y del 'yo no tuve nada que ver'. Vuelvo a aquel día, para no desvariar. Antes de ese buenas noches, parecido al de toda la vida, pero no idéntico, la silueta de mi vieja avanzando hacia mi cuerpo 'levantate la remera, dale'. Me frota una crema para aliviar la tos y las esperanzas apagadas y la manifestación en mi cuerpo de una locura repentina, de las corridas idas y venidas de una cabeza confundida. Tomillo, 'uso: aplicar una pequeña cantidad y masajear suavemente'.
Volver. El tango. Muchas veces espejo de mi vida, aunque no necesariamente. Ahí está mi vuelta, sin miedos, pero con una esperanza humilde, que es toda la fortuna de mi corazón.




p.d: la letra, por si acaso, para despejar la duda del plagio y acercar la afirmación de admiración a esos versos tan justos que hoy tomo prestados:

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.

Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.