jueves, diciembre 09, 2010

Independiente Campeón

Hacía muchísimo que no escribía una crónica futbolera. En este caso no busqué de ningún modo ser imparcial, ni decir lo correcto. Son un montón de párrafos irónicos y sinceros. Seguramente enojará al hincha de Independiente, pero creo que el verdadero hincha reconocerá un poquito de verdad en la moraleja que quiero plantear.
p.d: no vale la chicana de "callate, si vos sos de Belgrano".
p.d: felicito a Independiente, pero hasta ahí nomás.



Independiente salió campeón. Siento que eso no le importa a nadie o a casi nadie. Levantó la copa de un torneo berreta como es la Copa Sudamericana. Seguramente, a dos renglones de haber comenzado este texto ya me gané el rechazo de todos los hinchas de Independiente (los cuatro o cinco).

Ayer volvía caminando a mi casa y me detuve en el bar Blender’s, ubicado en la esquina de las calles Caseros y Belgrano. Allí funciona, entre otras cosas, un bar-filial de Independiente. Su dueño es hincha fanático y el puñado de seguidores se suele juntar allí cada vez que el rojo juega por algo importante, o sea casi nunca. Me asomé por el ventanal y vi en uno de los 5 televisores que el partido estaba 3 a 1. En casa no tenía nada para hacer, así que acá me quedo, dije.

Bien, desde el minuto 73 del partido hasta el final (con sus dos alargues) Independiente jugó y demostró la misma falta de respeto a ese título que alguna vez tuvieron bien merecidos: Rey de Copas. Se dedicaron a patearla para adelante con un cagazo vergonzoso. Repito que sólo vi esa parte del partido, pero nadie se puede enojar si digo que Goiás (que descendió a la B en Brasil) mereció ganar; y si no lo hizo fue porque es un equipo limitado (como el rojo) y porque Navarro atajó casi todo lo que le tiraron.

Después vinieron los penales y el diablo pateó los suyos muy bien y fin (y comienzo) de la historia. Dale campeón, dale campeón, y no me importa lo que digan las crónicas. Es cierto, a nadie le interesa leer a un pelotudo diciendo que casi no tiene relevancia el título obtenido.

Adentro del bar (no sé cómo) había como 70 personas. Afuera, otras 20 y yo. Un viejito con una radio mató toda la emoción de los penales a los que estábamos viendo la definición desde afuera porque los hechos le llegaban como 8 segundos antes. Entonces cuando Tuzzio acomodaba la pelota el viejito empezó a gritar y a llorar y todo el mundo se abrazaba, y adentro había 70 pares de ojos que ni se dieron cuenta que en la calle la gente gritaba dale campeón. Se gritó una vez, y a los pocos segundos otra vez. Salieron a la calle muchos pibes de mi edad que, salvo el título conseguido con Gallego, sólo recordaban unas tapas de El Gráfico en la que Gustavito López, el Palomo Usuriaga y Pascualito Rambert salían campeones en 1994. Luego vendría otra copa (pero mucho más copa que esta), la supercopa de 1995, con victoria ante el Flamengo de Romario en Brasil (un equipo en serio, no como este Goiás).

Esta Copa (Nissan) Sudamericana es un chamuyo. Es un combo trucho entre la Conmebol y la Supercopa (más cerca de la primera que de la segunda, ya que a la supercopa la jugaban sólo los campeones de la Libertadores, o sea, casi todos clubes grandes) El rojo le ganó a equipos fuertísimos como Argentinos Juniors, Defensor Sporting de Uruguay, el poderoso Tolima colombiano, y al nuevo “grande” de Sudamérica: La Liga Universitaria de Quito. Y en la final, al mencionado equipo de segunda, el Goiás brasilero. Ahora, el rojo luce en vitrinas la misma copa que otro equipo con gran tradición copera, San Lorenzo.

En Córdoba hubo una época en la que muchos jóvenes universitarios eran hinchas de Independiente. Fieles a esa pelotudez de ser de dos clubes, uno de Córdoba y otro de Buenos Aires, había bastantes simpatizantes del rojo. Sumado a que venían oleadas de guasos del interior del país, lo cual ayudaba a que el tráfico de hinchas se hiciera mayor. Si Argentina es/era el famoso crisol de razas, Córdoba es/era el crisol de hinchas.

Hoy, con una noche de descanso, veo algunos videos de los festejos de los jugadores. Siento que no tienen ni derecho de gritar y reivindicar lo de Rey de Copas, que no lo merecen. Creo, que Independiente no merece reivindicar su propia historia hasta que pueda hacer de una vez por todas un presente acorde a su pasado.

6 comentarios:

Tucu dijo...

Gringooooooooo yo me re alegre!!!!! creo q soy de los 4 o 5 hinchas de independiente q nombras, mucha razón tenes en algunas cosas, y muy poca en otras aunque (como ya sabes) no soy una gran fanática del fútbol, me gusta siempre lo q escribís... no te preocupes yo te sigo queriendo igual!!!!! jajaja jajaja

German dijo...

Gringo. Te quiero mucho. Pero esta crónica no es más que una muestra de puro prejuicio anti-rojo. Que puede ser válido, pero te impide ver algunas cosas.
Los berretas equipos que pasó Independiente antes de la final son, en el momento que escribo, el anteultimo campeon argentino (deteriorado, si, pero campeon al fin), el nuevo campeón de Uruguay, el nuevo campeon de Ecuador y el finalista de Colombia. Y, después de haberlos visto a todos los partidos, te puedo asegurar que son buenos equipos. Defensor tiene un juego muy aceitado, Tolima gran juego de pelota parada y contragolpe y la Liga es un equipo con grandes finales ganadas en los ultimos años. Si a vos no te gustan los nombres de esos equipos, es otra cosa. Probablemente, cuando Belgrano logre un excelente equipo que pelee los torneos internacionales, en Brasil se reirán de que el Flamengo juegue con un equipo de nombre gracioso. En serio, esos tres equipos juegan bien.
Y las finales no se juegan, se ganan. Aunque sea con un equipo descendido (la organización de los campeonatos brasileños hacen que no sean tan equiparables los descensos de alla con los de acá). Aun descendido, el Goias eliminó al Palmeiras en las semifinales, algun mérito tenía.

Culiau! dijo...

Callate, si vos sos de Belgrano!

Anónimo dijo...

la sexta..

Anónimo dijo...

No entendiste el por qué de Independiente defendiéndose como podía desde el minuto 73 (en realidad desde antes)...el equipo de Mohamed era pésimo físicamente, en el segundo tiempo estaba muerto, no podía mas. En el primer tiempo pintaba para ganar 5 a 1, terminamos sufriendo. Cuando se ven por TV los partidos, uno no suele darse cuenta de eso y se guía por quien hace mejores jugadas o tiene más la pelota. No vuelven los jugadores y están siempre en inferioridad. No podían levantar las piernas los del Rojo, tambien tuvimos mas adelante récord de lesionados (motivos por el que nos acordamos del preparador físico "Kenny").

La Sudamericana es la segunda en orden de importancia en la actualidad. Esa edición nos hizo jugar con grandes equipos para salir campeón. Algo que no sucede siempre, sobre todo en la Sudamericana (y hoy 2014, en la Libertadores).

Eliminamos primero a Argentinos Juniors (campeón argentino)
Luego a Defensor Sporting (campeón uruguayo).
Luego a Tolima que era el mejor de Colombia y primero en ese entonces (ganó la tabla general, pero perdió la final).
Luego a Liga de Quito, mejor de Ecuador y campeón actual de la Sudamericana y Recopa, el cuco. Con ellos íbamos perdiendo 3 a 0 en la altura y logramos un milagroso 3-2 que nos dejó con vida para la vuelta.
Y la final a priori la mas fácil, el único rival que no era fuerte pero terminó siendo el mas complicado. Remontada de 2 a 0 y triunfo por penales.

Todo esto sin un gran equipo, mas con la camiseta... en Argentina íbamos mal, de hecho el equipo terminó último aunque jugando varios partidos con suplentes por ir por todo a la Copa que para nosotros era igualmente importante, siendo el Rey de Copas y máximo ganador de la competencia mas importante del continente.

seba_cai dijo...

Por eso fue muy importante el título y muy festejado, hacía rato no conseguíamos ningún título y con el club para atrás... por ahora sin tocar fondo.

Y bastante gente tiene el Rojo en Cordoba, como en varios puntos del país.